28 de noviembre 2017 - 22:48

Poderoso dirigente rompió el silencio: habló del miedo que imponía Grondona y de una costumbre mafiosa

Julio Grondona.
Julio Grondona.
El expresidente de la Federación Colombiana de Fútbol, Gerardo Bedoya, habló del miedo que imponía el fallecido Julio Humberto Grondona, cuando era vicepresidente de la FIFA. Además, expresó que "todo el mundo quería ser amado por él, o al menos no tenerlo de enemigo" y contó que obligaba a los otros dirigentes a besar su anillo que rezaba "todo pasa".

Bedoya testificó en el juicio que se desarrolla en Nueva York por el escándalo de corrupción del FIFA-Gate. Allí aseguró que Grondona le "decía a cada uno lo que quería oír". De esa manera, cuando los dirigentes querían cambiar las cosas, era imposible hacerlo sin el consentimiento del expope de AFA.

Por otro lado, Bedoya relató que se había reunido alguna vez con Grondona en una pequeña habitación dentro de una gasolinera, propiedad del por entonces vicepresidente de AFA en Buenos Aires. Recordó que el espacio era tan pequeño que Eduardo Deluca, exsecretario general de la Conmebol, no alcanzó a entrar y tuvo que participar desde el umbral.

Afirmó que Grondona obligaba a los otros dirigentes del fútbol a besar su famoso anillo que tenía inscritas las palabras "Todo pasa". Tras la muerte de su esposa, el nacido en Sarandí se lo quitó.

Bedoya dijo que los presidentes de las federaciones de Bolivia, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú y Venezuela, se confabularon para otorgar los derechos comerciales de la Copa América de 2015 a Full Play y no al rival Traffic Group, que los había poseído de 1987 a 2011.

Aseveró que el contrato con Full Play Group fue firmado durante el Congreso de FIFA de 2010 en Sudáfrica. Agregó que durante conversaciones anteriores Napout se dijo preocupado de ser expuesto y Burga dijo no saber cómo recibir tales cantidades de dinero.

Cada uno de los seis dirigentes iba a recibir un soborno de un millón de dólares en dos pagos iguales, según Bedoya.

Contó que se había reunido también con Grondona, quien se refería a los seis dirigentes como "los muchachos". Cada uno obtendría un soborno anual de 400.000 dólares por apoyar el contrato con Torneos y Competencias, que buscaba los derechos de la Copa Libertadores.

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