River venció a Newell´s en otro partido marcado por la violencia

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La victoria que River Plate conseguía sobre Newell's Old Boys por 2 a 1 en el estadio del Parque de la Independencia quedó inconclusa a los 45 minutos del segundo tiempo por disturbios entre un sector de la popular visitante y un grupo de plateístas locales.

Cuando faltaban cuatro minutos de descuento, hinchas de ambos equipos se cruzaron con un incesante lanzamiento de proyectiles que motivó la suspensión por "falta de garantías" de parte del árbitro Héctor Baldassi.

El operativo policial, compuesto por unos 700 efectivos de acuerdo con los antecedentes violentos entre ambas hinchadas, no dispuso ningún agente para controlar el incidente que duró cerca de 10 minutos y que derivó en una pelea interna entre la gente de Newell's.

En abril de 2003, las barras de Newell's y River tuvieron una feroz pelea en el peaje de Zárate de la ruta 9 que terminó con dos hinchas rosarinos muertos.

Antes de la violencia, River, con dos goles del delantero Ernesto Farías, conseguía una importante victoria por la segunda fecha del torneo Clausura, que disimulaba un funcionamiento discreto.

El "Tecla" tuvo dos apariciones dentro del área y facturó a los 37m. del primer tiempo y 25m. del complemento; el defensor Nicolás Spolli, expulsado por aplicarle un codazo al ex Rosario Central Marco Rubén, había igualado a los 46m. del período inicial, de cabeza.

El resultado dejaba a River en la punta del torneo Clausura y extendía a trece partidos la racha sin triunfos del conjunto dirigido por Nery Pumpido.

Newell's neutralizó todos los recursos ofensivos de River durante el primer tiempo y a partir de la tenencia de la pelota lució más sólido, pero con insuficiente profundidad en los metros finales de la cancha.

El buen trabajo del doble cinco conformado por Ariel Zapata y Claudio Husaín, prolijos en la distribución y correctos desde lo táctico, fue una contención eficaz para Fernando Belluschi, el cerebro del juego visitante.

El lateral Paulo Ferrari, de habitual proyección en ataque, tampoco pudo gravitar por la presencia del carrilero izquierdo de Newell's, Adrián Peralta, uno de los más activos en la producción ofensiva del local.

Ante la absorción de Belluschi, River buscó imponerse con el despliegue de Leonardo Ponzio en el mediocampo y las subidas de Eduardo Tuzzio por el costado derecho, donde Mauro Cejas no inquietaba.

La primera parte mantuvo un nivel parejo de intensidad pero en la primera media hora se caracterizó más por la aspereza que por las llegadas.

Recién a los 28 minutos, Newell's, posicionalmente más agresivo y dominador de las pelotas paradas, tuvo su primer aviso ofensivo con una media vuelta de Cardozo que encontró bien parado a Carrizo.

El arquero de River se lució tres minutos más tarde con el desvío de un remate de sobrepique del paraguayo, tras un centro de Flores desde la izquierda.

Cuando la supremacía local comenzaba a cristalizarse, River encontró el gol a partir de un error defensivo del rival que le permitió a Farías desprenderse de la marca de los centrales, dominar una pelota de pecho dentro del área y puntearla frente al achique de Villar, tras un preciso pelotazo de Belluschi desde la mitad de la cancha.

Cardozo, monopolizador de todas las definiciones en Newell's, alertó con un nuevo zurdazo cruzado a los 45m. hasta que en el primer minuto adicional Spolli recibió un envío de Husaín, le ganó en el salto a Gerlo y empató de cabeza.

El equipo de Pumpido perdió presencia en la zona de volantes y River niveló el desarrollo durante el segundo tiempo, favorecido por el ingreso de Oscar Ahumada en lugar de Sambueza.

El juego perdió intensidad al cerrarse los espacios en todos los sectores del campo y la sensación de un empate se consolidaba con el correr del reloj.

Hasta que un nuevo error del fondo de Newell's fue el factor del desnivel.

Belluschi ejecutó un córner desde la izquierda, Ré peinó la pelota hacia atrás a la altura del primer palo y Farías, libre de marcas, capitalizó la involuntaria asistencia con un toque corto a la red.

Inmediatamente después del gol, Passarella dispuso el ingreso del delantero Rubén que exasperó a todo Newell's por su condición de "canalla".

El delantero forzó la expulsión de Spolli, tras recibir un codazo en el rostro, y ese hecho terminó con las posibilidades del local.

River controlaba el resultado y esperaba el descuento de Baldassi hasta que la intolerancia de los hinchas determinó un nuevo episodio vergonzozo en el fútbol argentino.

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