16 de febrero 2001 - 00:00

Acero: guerra en Brasil impactará en la Argentina

Este año la siderurgia brasileña invertirá cerca de 1.800 millones de dólares de un total de 5.000 millones de proyectos aprobados hasta el año 2003. Ayer, el grupo Gerdau (en la Argentina dueño de Sipsa y socio con 33% de Sipar) confirmó la construcción de una nueva planta en San Pablo que producirá hierro redondo (insumo para la construcción). La inversión será de 412 millones de dólares y tendrá una capacidad de 1,1 millón de toneladas anuales. De esta manera la capacidad de producción de Gerdau ascenderá a 9 millones de toneladas/año en 2003.

El proyecto afecta el delicado equilibrio de fuerzas entre Gerdau y Belgo-Mineira (del grupo Arbed de Luxemburgo, que facturó más de 10.000 millones de dólares en 2000) por el liderazgo en el negocio de aceros planos de la región.

Por ello, ayer analistas y siderúrgicos locales especulaban con el posible impacto sobre el mercado argentino.

«Mientras Brasil consuma no tendremos problemas, pero si se les llega a retraer la demanda interna, Dios nos guarde»,
advertía un empresario local, quien teme por una avalancha de productos brasileños con la consiguiente caída de precios y rentabilidad. Al respecto un directivo de una acería local desconfiaba del impacto negativo «porque en Brasil ya hay sobrecapacidad de producción de acero». Pero lo cierto es que el crecimiento de la capacidad instalada siderúrgica brasileña no será gratis para la industria argentina.

En cuanto al mercado del hierro redondo, el negocio local se reparte entre Acíndar (socia de Belgo-Mineira) que tiene 50% del negocio, Sipsa y Sipar con 25% y el resto está en manos de Acerbrag (la ex Aceros Bragado hoy en manos de Piero y Papu). Algunos especulan con que no habrá ninguna guerra de precios ya que saldrían afectados tanto Gerdau como Belgo-Mineira vía sus subsidiarias.

Liderazgo

Sin embargo, otros analistas no lo descartan en pos de la lucha por el liderazgo en Latinoamérica, priorizando el mercado brasileño.

Por eso fue clave la asociación Acíndar-Belgo para mantener el equilibrio regional, donde Gerdau domina en Brasil y la Belgo en la Argentina.


Antonio Polanczyk
, presidente de Belgo-Mineira, reconocía a este diario que fue un informe de la consultora Mac-Kinsey el que recomendó la operación Acíndar por su «tamaño, liderazgo y productos en América latina». «No había otra compañía con estas características. Además necesitaban fondos para reducir endeudamiento y coincidió con nuestro interés de entrar en la Argentina», señaló Polanczyk. Por su parte, Rudolf Buhler, del Instituto Brasileño de Siderurgia, le explicó a Ambito Financiero la necesidad de las millonarias inversiones de esta forma: «La capacidad de producción brasileña se ubica en las 31 millones de toneladas anuales. El consumo aparente nacional es de 15,8 millones de toneladas de productos (equivalen a 18 millones de toneladas de acero), mientras que las exportaciones son de 10 millones de toneladas de productos (o 12 millones de acero). Se proyecta un crecimiento de la demanda de 7% anual promedio para el quinquenio. «Entonces, dice Buhler, frente a este panorama la siderurgia deberá acompañar el crecimiento del consumo interno con importantes inversiones en capacidad de producción.» Porque de lo contrario Brasil enfrentará el dilema de reducir exportaciones o importar más. Ahora bien, el gobierno brasileño debe consolidar el superávit comercial para descomprimir los problemas de balanza de pagos.

Advertencia

Por tal razón incentiva las exportaciones. Precisamente el sector siderúrgico junto con el celulósico-papelero son los que tienen una fuerte base competitiva para crecer. «Pero sino invierten no podrán exportar más», advierte Buhler.

De allí que por varios mecanismos se incentiven las inversiones en estos sectores. Es más, el año pasado el Banco Nacional de Desarrollo (BANDES) lanzó una línea de crédito para financiar el descruzamiento accionario entre la
Compañía Vale do Rio Doce y la Compañía Siderúrgica Nacional (CSN). Este cruce de socios estaba frenando el proceso de inversiones porque a la hora de decidir aumentos de capacidad no estaban claras las prioridades. Ahora se esperan fuertes inversiones calculadas en 5.000 millones de dólares hasta el año 2003.

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