Acero: guerra en Brasil impactará en la Argentina
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«Mientras Brasil consuma no tendremos problemas, pero si se les llega a retraer la demanda interna, Dios nos guarde», advertía un empresario local, quien teme por una avalancha de productos brasileños con la consiguiente caída de precios y rentabilidad. Al respecto un directivo de una acería local desconfiaba del impacto negativo «porque en Brasil ya hay sobrecapacidad de producción de acero». Pero lo cierto es que el crecimiento de la capacidad instalada siderúrgica brasileña no será gratis para la industria argentina.
Liderazgo
Por eso fue clave la asociación Acíndar-Belgo para mantener el equilibrio regional, donde Gerdau domina en Brasil y la Belgo en la Argentina.
Antonio Polanczyk, presidente de Belgo-Mineira, reconocía a este diario que fue un informe de la consultora Mac-Kinsey el que recomendó la operación Acíndar por su «tamaño, liderazgo y productos en América latina». «No había otra compañía con estas características. Además necesitaban fondos para reducir endeudamiento y coincidió con nuestro interés de entrar en la Argentina», señaló Polanczyk. Por su parte, Rudolf Buhler, del Instituto Brasileño de Siderurgia, le explicó a Ambito Financiero la necesidad de las millonarias inversiones de esta forma: «La capacidad de producción brasileña se ubica en las 31 millones de toneladas anuales. El consumo aparente nacional es de 15,8 millones de toneladas de productos (equivalen a 18 millones de toneladas de acero), mientras que las exportaciones son de 10 millones de toneladas de productos (o 12 millones de acero). Se proyecta un crecimiento de la demanda de 7% anual promedio para el quinquenio. «Entonces, dice Buhler, frente a este panorama la siderurgia deberá acompañar el crecimiento del consumo interno con importantes inversiones en capacidad de producción.» Porque de lo contrario Brasil enfrentará el dilema de reducir exportaciones o importar más. Ahora bien, el gobierno brasileño debe consolidar el superávit comercial para descomprimir los problemas de balanza de pagos.
Por tal razón incentiva las exportaciones. Precisamente el sector siderúrgico junto con el celulósico-papelero son los que tienen una fuerte base competitiva para crecer. «Pero sino invierten no podrán exportar más», advierte Buhler.
De allí que por varios mecanismos se incentiven las inversiones en estos sectores. Es más, el año pasado el Banco Nacional de Desarrollo (BANDES) lanzó una línea de crédito para financiar el descruzamiento accionario entre la Compañía Vale do Rio Doce y la Compañía Siderúrgica Nacional (CSN). Este cruce de socios estaba frenando el proceso de inversiones porque a la hora de decidir aumentos de capacidad no estaban claras las prioridades. Ahora se esperan fuertes inversiones calculadas en 5.000 millones de dólares hasta el año 2003.



