17 de diciembre 2003 - 00:00

Acreedores vs. Lavagna: piden iniciar ya una negociación seria

A la presión del FMI se sumó ayer la de los acreedores internacionales para que se avance de manera más decidida en la reestructuración de la deuda. El poco apuro demostrado por el equipo económico (a dos semanas para cumplir los dos años en default) y la negativa a subir el superávit fiscal por encima de 3% del PBI generaron fuertes reacciones. Los acreedores de todo el mundo (estadounidenses, alemanes, italianos y japoneses) reunidos en el Argentina Creditor Committee (ACC) pidieron ayer, a través de un comunicado, que «arranquen ya» las negociaciones formales con el gobierno argentino para la reestructuración. Hasta ahora, todos los encuentros mantenidos por el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, fueron a título de consulta.

Otro factor adicional es que apareció en escena el Tesoro norteamericano, disconforme con la lentitud de los pasos por parte del Palacio de Hacienda. Quien está más duro con su postura es el número dos de la institución, John Taylor, que hasta ahora venía manteniendo una actitud cooperativa con el país.

Los distintos análisis de la deuda efectuados por el staff del Fondo -y que
Ambito Financiero difundió en exclusiva ayer- revelan que será necesario un superávit superior a 3% del PBI comprometido por el gobierno si la intención es respetar la deuda que está al día (como el caso de los BODEN) y, al mismo tiempo, renegociar de manera razonable lo que hoy está en default. Ante este panorama confuso, el directorio del FMI decidió postergar el tratamiento de las metas bimestrales hasta enero, cuando en un principio el visto bueno se esperaba para esta semana, antes del receso por las fiestas. Además, también quedaría postergado un desembolso de u$s 250 millones del organismo a favor de la Argentina previsto para antes de fin de año. Para bajar los decibeles, desde el Palacio de Hacienda siguen prometiendo como «inminente» la elección de los bancos que actuarán en la colocación de la deuda en Estados Unidos, Europa y Japón. Sin embargo, continúan las demoras debido a la disconformidad de las entidades que compiten por la dureza de la posición argentina, que no se baja de 75% de quita de valor nominal.

«No preocupa tanto el cronograma de la reestructuración, sino que realmente cierren los números para avanzar con una propuesta que pueda cumplirse»
, razonan los técnicos del FMI. Desde la oficina de prensa del organismo también confirmaron que «no está previsto» el tratamiento del caso argentino en las próximas reuniones del directorio (la última del año será el próximo lunes 22).

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