La decisión de Brasil de prohibir el ingreso de granos, frutas y verduras desde las zonas afectadas por fiebre aftosa despertó el inmediato repudio de los exportadores y el reclamo de la Cancillería argentina, que podría ver esfumarse entre u$s 700 y 900 millones por el resto de este año.
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La preocupación se extendió por los mercados y produjo una caída de hasta 2% en trigo, el producto más afectado por la medida paraarancelaria impuesta por Brasil.
El gobierno rechazó mediante una carta a la embajada la puesta en vigencia de la Normativa 10 del Ministerio de Agricultura y Abastecimiento del país vecino.
«Dicha medida es desproporcionada y sin ninguna justificación técnica, ya que no existen antecedentes científicos ni norma internacional que determine la posibilidad de transmisión del virus de la fiebre aftosa a través de productos de origen vegetal», dice la misiva. La estrategia argentina se basa en resaltar que la Oficina Internacional de Epizootias (OIE), el máximo organismo sanitario internacional que califica a los países, indica que cereales en granos, frutas verduras y tubérculos están consideradas en el Código Zoosanitario Internacional como no susceptibles de presentar el riesgo de transmisión.
En tanto, la Grain and Feed Trade Association (GAFTA), un organismo internacional que reúne a todos los operadores de granos internacionales -por caso, Bolsas y mercados de futuros-, distribuyó a sus miembros del mundo un informe que admite que «el comercio ha sido interrumpido como resultado de acciones de los gobiernos» y enfatiza que el Comité de Veterinaria Europeo declaró que los granos no son un vector que conlleve a la propagación de la aftosa».
La medida tomada pro Brasil continuó despertando la preocupación de los exportadores; por caso, el presidente de la Federación Argentina de Industria Molinera (FAIM), Carlos Boero, indicaba ayer que «es una medida que no tiene sustento sólido: si no se modifica la medida, no sólo se generará un problema en el sector triguero, sino también a los molinos argentinos y a los consumidores brasileños». En efecto, Brasil es el principal mercado de exportación para el trigo argentino y también es el primer mercado para las ventas externas de harinas. Anualmente se colocan 300.000 toneladas de harina en Brasil, casi 10% de la producción de harina argentina. «La traba generaría más capacidad ociosa en la industria argentina y también perjudicaría a los consumidores brasileños, ya que Brasil comprará trigo más caro extra-Mercosur», decía Boero.
El temor inicial de los mercados se centraba en la posibilidad de que Brasil sustituya el origen de sus compras que dejaría de hacer en la Argentina. Sin embargo, comprar trigo extra-Mercosur, aun con aranceles preferenciales, sería poco competitivo para los brasileños. Los costos de flete y los problemas de logística encarecerían al trigo estadounidense, el más proclive a ser vendido. «Además, Estados Unidos no tiene 3 millones de toneladas para venderle a Brasil, el volumen mínimo que nuestros vecinos necesitan para completar el consumo de esta temporada», indicaba un operador de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. El saldo exportable argentino rondaría en 7,5 millones de toneladas, Brasil ya compró 4,2 millones y se esperaban compras por el resto. Un trigo argentino a valor FOB se ubica en u$s 125 por tonelada. Con este escenario, la preocupación del sector se concentró a tal punto de que varios exportadores salieron a reclamar acciones urgentes a las autoridades nacionales. Por ese motivo, el flamante secretario de Agricultura, Marcelo Regúnaga, y la secretaria de Comercio, Débora Giorgi, estarán hoy en Brasil para reclamar frente el embajador ante el Mercosur, José Botafogo; el ministro de Agricultura de Brasil, Marcus Pratini de Moraes; y el ministro de Hacienda, Pedro Malan, la revisión de la medida restrictiva al comercio bilateral.
Los operadores y exportadores no creen que la barrera pueda extenderse, por la burocracia, más de una semana. Sin embargo, no se pudieron evitar las bajas en el mercado local. Los precios sufrieron por el shock, y la posición abril de futuros ajustó en $ 119,5, con una pérdida de 2 por ciento. La posición inmediata también cerró con pérdidas de 1,6%, una señal del impacto -aunque atenuado-de la medida unilateral del gobierno brasileño.
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