La fiebre aftosa, que produjo el cierre de los principales mercados de carne vacuna en el exterior, no golpeó, pese a lo previsto, la plaza de consumo interno. El precio de la carne en mostradores se mantuvo estable, en promedio, debido al interés de los consumidores que, sin embargo, comenzaron a diversificar sus preferencias, generando un aumento de 10 por ciento en el consumo de cerdo y de 5 por ciento en aves.
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El consumo argentino de carne vacuna sigue mostrando curiosidades. Los analistas estimaban una disminución -con tendencia de quebranto-del precio local de carne como consecuencia de que el stock impedido de ser exportado en los mercados externos sería volcado al consumo desde el cierre de los mercados europeos y estadounidenses.
Sin embargo, los frigoríficos exportadores redujeron sus tareas de faena, reprogramaron los esquemas comerciales y, en consecuencia, volcaron menor cantidad de carne en góndolas y mostradores. Esto apenas les permitiría sobrevivir en un esquema de control de la enfermedad que muestra preocupantes retrasos en la vacunación -por la falta de fondoshecho que, a su vez, frenará la reapertura de los mercados. De hecho, algunos empresarios admiten, muy por lo bajo, que este año está perdido para las ventas de carnes vacunas, al menos para las que permiten mayores ingresos para el país. Esta situación se reflejó en el mercado concentrador de Liniers que, con fluctuaciones, mostró una variación errática.
Según el promedio de kilo vivo en pie elaborado por Ambito Financiero, los precios cayeron 0,4% desde principios de marzo, cuando Europa frenó el ingreso de carne por el problema de la aftosa, estableciendo de esta forma, una barrera paraarancelaria disfrazada de traba sanitaria. No obstante, durante los últimos tres meses se registraron subas de 10% en los valores de los toros, bajas de 5% en overos negros, recortes de 1% en novillos y de 4% en vaquillonas, siempre calculados en precios máximos. Durante abril, sin embargo, los novillos ganaron 1,2% aunque los precios al consumidor de carne vacuna cayeron 0,4% según los datos del INDEC. En mayo, la situación se atentuó: la carne al consumidor cayó 1,1%, según el organismo oficial.
El golpe dado por la reparición de la virulenta fiebre aftosa sobre los rodeos argentinos tuvo su efecto directo sobre las exportaciones de carne: los ingresos del país durante el primer cuatrimestre del año no alcanzaron a u$s 95 millones, una baja de 57 por ciento según los datos privados. En mayo la situación empeoró (no sólo en el combate contra la aftosa; también en las exportaciones), por lo que en cinco meses el país sólo pudo superar ingresos por $ 100 millones, pese a que los datos oficiales aún no se conocen.
La presión del consumo interno sigue manteniendo firmes los precios, tal como ocurrió el año pasado. Este hecho no jugó en contra del aumento de otras carnes. Por caso, un supermercado de capitales argentinos apostó a la carne de cerdo, acortó los márgenes de ganancia y logró un repunte de la demanda. «Creció el consumo porque se vende más barato y la empresa que apostó a los cerdos pasó de faenar 500 animales al mes a los 3000 animales durante cada uno de los últimos tres meses», admiten los productores de porcinos que reconocen un consumo de carne fresca de 1 kilo por habitante/año, aunque la performance de este año se ubica en un promedio superior y si le suman chacinados sube a 7 kilos/año.
Los productores avícolas, en tanto, registran subas de 5% en el consumo de pollo desde la reaparición del problema aftósico aunque, al menos en la Argentina, no se vincula dicho crecimiento con el temor ante la enfermedad que no se contagia a humanos. La suba en el consumo aviar se debería a una cuestión estacional que supera a la histórica relación valor asado/pollo que sigue dando una resultado favorable a las aves aunque los márgenes se redujeron de 2,11 a 1,92 desde enero. Es decir, se necesitan ahora 1,92 kilo de pollo para pagar un kilo de asado.
Esto se debe a que el valor del pollo aumentó y el precio del asado disminuyó levemente en las góndolas. «La reaparición de la aftosa perjudica también al sector avícola porque nos hace perder credibilidad. Pero lo tenemos que convertir en una oportunidad», decía el presidente de la Cámara de Productos e Industrias Avícola, Héctor Motta.
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