Auguran un dólar débil hasta mediados de 2004
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El interrogante es qué actitud asumirá la Fed en caso de no lograr armonizar el déficit externo, ya que la situación fiscal es secundaria frente al alto desempleo en un año electoral que ya se inicia.
Ocurre que China y Japón son responsables de 35% del déficit comercial estadounidense (Asia en general, de 47%). Por eso es fundamental para EE.UU. mejorar su relación de intercambio con esos países.
China, por poseer una moneda desvalorizada y fija, es el principal beneficiado del déficit estadounidense (23%), y así hace recaer todo el ajuste sobre los países que tienen tipo de cambio fluctuante.
A pesar de las declaraciones del gobierno de George W. Bush a favor de un dólar fuerte, hubo actitudes como la presencia del secretario del Tesoro en el Congreso, la visita de Bush a Asia, contactos recientes con el primer ministro japonés, la visita del secretario de Comercio americano a China, y el último discurso de Alan Greenspan, titular de la Fed (defendió mantener la tasa en 1% para priorizar la creación de nuevos empleos), que llevan a creer que la desvalorización tiene apoyo del gobierno.
Estados Unidos busca así consolidar su crecimiento económico vía la caída del dólar, que aliviaría el enorme y creciente déficit comercial. El peligro es que se generen presiones inflacionarias. Sin embargo, la aún baja inflación minorista y la alta tasa de desempleo, junto con la capacidad ociosa de las industrias, dan espacio para la desvalorización del dólar.
Los operadores vienen apostando a un dólar débil, y así el mercado absorbió el último discurso de Greenspan como un estímulo para sus apuestas, ampliando el margen para una desvalorización más abrupta del dólar. Prueba de esto son los récords sucesivos del euro frente al dólar luego del discurso de Greenspan.
La Fed no cree que un dólar débil tendrá impacto en las expectativas inflacionarias. La economía así lo demostró. Pero una desvalorización más fuerte del dólar, que eleve los costos de las importaciones, redirecciona parte de la producción local a la exportación y presiona así hacia arriba los índices inflacionarios por el «pass-through» (el impacto del aumento del tipo de cambio sobre los precios internos).
«La atención se centra en el tiempo y la intensidad de la desvalorización pues, dependiendo de la velocidad, EE.UU. puede convertirse en un riesgo para la economía mundial», advierte GlobalInvest.
Así, el dólar continuará teniendo presiones devaluatorias del mercado hasta que los operadores, la Fed y el Banco Central Europeo señalicen un cambio en las expectativas o en las reglas de mercado.



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