Auguran un dólar débil hasta mediados de 2004

Economía

El dólar en el mundo continuará débil por lo menos hasta el segundo trimestre de 2004. A partir de allí, serán clave los movimientos de la Reserva Federal (Fed) y las expectativas del mercado. Se estima que la tasa de interés de corto plazo en EE.UU. (actualmente en 1% anual) se mantendría hasta el segundo trimestre, pero no por mucho tiempo más. Si no, se corre el riesgo de más inflación o una excesiva desvalorización del dólar.

El interrogante es qué actitud asumirá la Fed en caso de no lograr armonizar el déficit externo, ya que la situación fiscal es secundaria frente al alto desempleo en un año electoral que ya se inicia.


Las principales divisas asiáticas (el yen japonés y el yuan chino) están desvalorizadas. «Para volver a una paridad real más justa, comparada con una cesta de 45 monedas, los dos tipos de cambio deben ser revalorizados en no menos de 16%», estiman los economistas de GlobalInvest.

China tiene un tipo de cambio fijo frente al dólar y no ofrece oportunidad al mercado para un ajuste a los niveles de equilibrio: sus reservas internacionales ascendían a 347.000 millones de dólares a mediados de año, y crecieron a razón de 10.000 millones por mes. Con este verdadero colchón de dólares, sumado al control de la oferta de yuanes, China está en una posición relativamente confortable en cuanto al control de su tipo de cambio.

Por su parte, Japón mantiene, a pesar de todo, un tipo de cambio desvalorizado basado en sucesivas intervenciones del banco central (BoJ) en el mercado. Sólo en 2003, el BoJ gastó el equivalente de 160.000 millones de dólares para evitar que su moneda suba frente al dólar y no perjudique sus exportaciones.

Para analizar la tendencia del dólar en relación con las demás monedas, hay que considerar que la economía norteamericana precisa superar los desequilibrios del sector externo y mantener una elevada tasa de crecimiento.

Ocurre que China y Japón son responsables de 35% del déficit comercial estadounidense (Asia en general, de 47%). Por eso es fundamental para EE.UU. mejorar su relación de intercambio con esos países.


• Beneficiario

China, por poseer una moneda desvalorizada y fija, es el principal beneficiado del déficit estadounidense (23%), y así hace recaer todo el ajuste sobre los países que tienen tipo de cambio fluctuante.

A pesar de las declaraciones del gobierno de George W. Bush a favor de un dólar fuerte, hubo actitudes como la presencia del secretario del Tesoro en el Congreso, la visita de
Bush a Asia, contactos recientes con el primer ministro japonés, la visita del secretario de Comercio americano a China, y el último discurso de Alan Greenspan, titular de la Fed (defendió mantener la tasa en 1% para priorizar la creación de nuevos empleos), que llevan a creer que la desvalorización tiene apoyo del gobierno.

Estados Unidos busca así consolidar su crecimiento económico vía la caída del dólar, que aliviaría el enorme y creciente déficit comercial. El peligro es que se generen presiones inflacionarias. Sin embargo, la aún baja inflación minorista y la alta tasa de desempleo, junto con la capacidad ociosa de las industrias, dan espacio para la desvalorización del dólar.

Los operadores vienen apostando a un dólar débil, y así el mercado absorbió el último discurso de
Greenspan como un estímulo para sus apuestas, ampliando el margen para una desvalorización más abrupta del dólar. Prueba de esto son los récords sucesivos del euro frente al dólar luego del discurso de Greenspan.

La Fed no cree que un dólar débil tendrá impacto en las expectativas inflacionarias. La economía así lo demostró. Pero una desvalorización más fuerte del dólar, que eleve los costos de las importaciones, redirecciona parte de la producción local a la exportación y presiona así hacia arriba los índices inflacionarios por el «pass-through» (el impacto del aumento del tipo de cambio sobre los precios internos).

«La atención se centra en el tiempo y la intensidad de la desvalorización pues, dependiendo de la velocidad, EE.UU. puede convertirse en un riesgo para la economía mundial», advierte
GlobalInvest.

Así, el dólar continuará teniendo presiones devaluatorias del mercado hasta que los operadores, la Fed y el Banco Central Europeo señalicen un cambio en las expectativas o en las reglas de mercado.

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