2 de mayo 2005 - 00:00

Cae fuerte la venta de rollos por foto digital

La fotografía digital está ganándole la (ya perdida de antemano) pelea a las cámaras con rollo. Según estadísticas mundiales, las copias en papel tomadas con cámaras convencionales cayó 18% en relación con el primer trimestre del año pasado, mientras las digitales aumentaron 140%. De todos modos, al menos en la Argentina, esa pelea va a durar un tiempo más largo que en otros países más desarrollados: a pesar del crecimiento exponencial de lo digital, aún es apenas entre 5 y 7% del mercado fotográfico.

La transformación del negocio y la transición hacia lo digital provocó una fuerte caída en las utilidades de Kodak, la principal empresa fotográfica del mundo, cuyas acciones perdieron casi 3% de su valor por esas menores ganancias. Asimismo, el consumo de rollos de fotos sigue cayendo: hoy está en algo así como medio por año por persona en la Argentina, cuando en 1998 era de uno per cápita. Las previsiones es que esta cifra seguirá descendiendo. «Creemos que durante mucho tiempo van a convivir varios métodos de captura de fotos: la película, la cámara digital y los celulares, que irán ganando en definición y calidad», dice Humberto Tomás, CEO de Kodak para el Río de la Plata.

«Las nuevas tecnologías son siempre adoptadas más rápido por los jóvenes de buena posición económica. En sentido inverso, es muy difícil que una persona mayor de escasos medios económicos se incline por cambiar de cámara y de forma de sacar fotos, como tampoco adoptará fácilmente Internet». Por ahora, de los 450 Kodak Express que hay en el país, apenas 80 pueden procesar fotos digitales. La demanda aún no justifica la fuerte inversión requerida para atender esta incipiente clientela.

En general es casi una verdad revelada que en el mundo del film pocas veces se cambia de cámara, salvo en caso de robo, pérdida o destrucción total.

En cambio, con las cámaras digitales (al menos en Estados Unidos y Europa) está sucediendo lo mismo que con otros aparatos: los consumidores las recambian una vez por año. Por eso, a escala global, las ventas de cámaras digitales crecieron 140% en el primer trimestre de 2005 respecto de igual período del año anterior.

Otro factor que podría retrasar el crecimiento de las fotos digitales en el país es el costo para las ópticas y casas de revelado de los aparatos necesarios para « revelarlas»: Tomás estima «entre u$s 8.000 y 70.000, dependiendo del número y la calidad de las máquinas que se compren». El ejecutivo afirma además que hasta ahora sólo hay una forma de obtener copias: la óptica. «A partir de ahora convivirán tres modos: el tradicional, el hogareño y la Web», dice. Para poder «revelar» en casa con buena calidad hará falta una impresora «termal» que costará unos u$s 200, pero en el costo no están incluidos los insumos: tal como sucediera hasta hace poco, cuando Kodak dejó de fabricar cámaras, las empresas que hacen rollos subvencionaban el costo de las cámaras y los rollos porque el gran negocio estaba en el revelado. Ahora, con las impresoras, seguramente sucederá lo mismo: el aparato será relativamente barato, pero se le asegurará las ganancias a los franquiciados y a la empresa con la venta de los insumos, tintas, etc.

La otra alternativa será
la impresión «on line» (en Estados Unidos ya se hace), pero aún presenta dificultades de seguridad (robo de fotos y/o de datos de la tarjeta de crédito con las que se paga). El cliente envía por e-mail sus «originales», y recibe a vuelta de correo las impresiones.

«Es verdad que la cámara digital permite eliminar las fotos malas, y que con la analógica se revelan (y se pagan) todas, pero también es cierto que se sacan diez veces más, justamente porque puede elegir»,
asegura el empresario. Curiosamente, fue la empresa estadounidense la que inventó (y patentó) la cámara digital, seguramente sin sospechar que en menos de cuarenta años después terminaría con lo que -al menos hasta hoy- es su negocio principal. Por eso están lanzando lo que llaman «quioscos digitales», donde el usuario obtiene sus propias copias. «Ya tenemos unos 80 en el país, y en un año esperamos haber instalado 400», asegura Tomás. La inversión total rondaría los u$s 3 millones.

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