18 de junio 2001 - 00:00

Cautela por las medidas anunciadas para el campo

Cautela por las medidas anunciadas para el campo
Algunas medidas anunciadas por el ministro de Economía, Domingo Cavallo, generan una moderada expectativa para el campo, aunque temen que el desconocimiento de los detalles y de la «letra chica» podría desparramar sorpresas negativas para los empresarios rurales.

Los anuncios del viernes tienen efectos dispares: aumentaría la competitividad de exportadores de materias primas y alimentos, pero podría retrasarse la recuperación para los productores de materias primas (agricultores, fruticultores y ganaderos), quienes sufrirían el aumento de 25% en un insumo clave, el gasoil.

Para los empresarios rurales que venden su mercadería en el mercado interno, la situación es compleja y depende del tamaño de su explotación agropecuaria y del flujo de fondos que se maneja en cada empresa.

La eliminación de los impuestos a los intereses sobre los créditos y de la Ganancia Mínima Presunta ya estaba anunciada, es progresiva y, en un año, alcanzará a todo el sector productivo. Según los cálculos privados, el Impuesto a la Ganancia Mínima Presunta representa u$s 280 millones que hoy ingresan en el Estado, mientras el impuesto a los intereses sobre los créditos implica casi u$s 100 millones.

La posibilidad de considerar como pago a cuenta de IVA y Gananacias el Impuesto a las Tranferencias Financieras, y como cuenta del IVA el aumento de los aportes y contribuciones patronales -que se ubicarán en 16%-, podría considerarse una medida relativamente favorable, con excepción de los productores cuyas operaciones no llegan a un nivel de equilibrio y arrastran crédito IVA a favor de difícil recuperación. No obstante, los certificados por créditos de IVA van a poder ser utilizados como garantía de créditos para capital de trabajo.

• Naufragio

El aumento de 25% en el impuesto al gasoil podría ser la medida que haga naufragar las buenas intenciones para el campo inlcuidas en el nuevo plan de Cavallo. Hoy, los impuestos inciden 37% sobre el precio final de gasoil. El Impuesto a la Transferencia de los Combustibles -que llega a 12 centavos por litro-implica un ingreso fiscal de u$s 330 millones, aunque el campo termina pagando por año u$s 550 millones por gravámenes sobre el ga-soil si se suman el IVA y los Ingresos Brutos, según las provincias. El consumo anual del campo llega a 2.760 millones de litros de gasoil, que ahora sufrirán una suba que podrá ser descargada sobre el pago del IVA, aunque no llegaría a compensar a los empresarios con abultado crédito fiscal por ese impuesto.

Los productores reclamaban la posibilidad de descargar el impuesto al gasoil (sin aumentos) sobre IVA y sobre el pago de aportes previsionales. La medida se les dio parcialmente, aunque con un factor negativo como el aumento del combustible, que sería trasladado en el transporte y en los servicios que pagan los productores.

Para los exportadores, el escenario es diferente. Mejorarían su rentabilidad como consecuencia del cambio diferencial y del llamado «mecanismo de empalme», situación que cambiaría el humor de quienes perdieron competitividad especialmente con Brasil por las devaluaciones en el país vecino. De esta forma, exportadores de cereales e industrias lácteas, avícolas y frigoríficas -pese a la coyuntura de la aftosa-podrían ingresar con mejor perfil en el país vecino y en otros destinos.

• Descuento

No obstante, algunos sectores, como los que venden productos oleaginosos al exterior, sufrirán la eliminación del sistema de derechos vigente -3% sobre el total de la operación para oleaginosas, 5% para cueros-. Esta merma en el ingreso -pese a la creación de un dólar exportador-terminaría golpeando las arcas de los productores de materias primas, quienes tomaron como bandera el reclamo por eliminación de estos derechos de exportación. Frente a la competencia de otros sectores, se estima que, al menos en soja y girasol, los exportadores descontarán sobre el valor que pagan a los productores la eliminación de los derechos de exportación, una transferencia habitual en la cadena de granos.

El campo exporta en cereales y oleaginosas u$s 7.700 millones anuales, que pasan a engrosar colocaciones totales por u$s 13 mil millones/año en toda la cadena agroindustrial y de alimentos, valores que muestran el impacto de la medida anunciada por Economía.


Con este marco complejo, las primeras reacciones fueron positivas por parte de los exportadores y de cierta perplejidad por parte de los empresarios rurales -quienes no realizaron aún un análisis de las medidas-, aunque, desde el gobierno, centran las expectativas en que un aumento del consumo beneficiará a los alimentos y a toda la cadena de comercialización hasta el eslabón más débil, el productor.

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