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Los intermediarios en granos y carnes esperan estar eximidos del nuevo impuesto. Los consignatarios de ganado y los corredores de cereales estarían incluidos en el artículo 2 de la nueva ley que faculta al Poder Ejecutivo a eximir a algunos agentes. En el mercado de granos se indica que el circuito de facturación es extenso en las operaciones a futuro y que el pago del impuesto licuaría las comisiones de corredores y la tasa que cobra el Mercado a Término. Los comercializadores de ganado en pie cuentan con integrar el listado de exceptuados. De lo contrario, «el impuesto sería confiscatorio», dicen.
Por su parte, los industriales avícolas y lácteos estiman que el efecto de la suba de aranceles será neutro para sus mercados, muy afectados por la relación con Brasil.
La suba a 35% de los aranceles extra-Mercosur para los bienes de consumo genera ganadores y perdedores, según la inestable situación de los sectores:
Para los fabricantes locales de maquinarias agrícolas la suba de aranceles podría ser favorable. Creen que los beneficiará también la posibilidad de importar bienes de capital a 0% o la nueva puesta en vigencia del bono que les permitiría una devolución de 10% sobre el valor de producto ven-dido. Si bien esperan analizar cada caso, suponen que el sector crecería entre 15% y 20% este año. El rubro de maquinaria agrícola autopropulsada se mantendría en el régimen auto-motor acordado con Brasil, con la posibilidad de importar partes, piezas y acoplados con una tasa de 8 por ciento.
Freno
«El nuevo reintegro de 10 por ciento favorecería a un sector crítico como el de cosechadoras. Es importante frenar el ingreso de productos que no vienen de Brasil como las sembradoras», decía Manuel Dorrego, gerente de la Cámara de Fabricantes de Maquinarias Agrícolas. Pero la mayor apuesta está centrada en que Cavallo restituya 10 por ciento del importe por la compra de insumos (partes). Sería una variante de los Decretos 937 y 257, que favorecían con una devolución similar a los que compraban fabricación nacional. «Si bien antes se reintegraba en efectivo y ahora se haría en bonos, esa devolución no tributaba ganancias y servía para pagar impuestos y para blanquear operaciones», decía Dorrego. Cada empresa deberá decidir entre importar a 8 por ciento bajo el régimen automotor o contar con 10 por ciento como devolución de IVA por la compra de insumos.
El sector avícola no tiene expectativas con la suba del arancel externo común (AEC). «Mientras el arancel intra-Mercosur se mantenga igual, las industrias avícolas van a seguir tan comprometidas como hasta ahora», decía con pesar Joaquín de Grazia, titular de Granja Tres Arroyos, una de las empresas más fuertes del sector avícola.
Desde el sector porcino se emitió opinión positiva por la suba de aranceles a 35% para carnes congeladas con hueso y deshuesadas, tocino, jamones y paletas cocidas. El sector ya había negociado con el gobierno una suba de aranceles extra Mercosur a 35% -lo máximo que permite la Organización Mundial del Comerciopero dicha medida no comenzó a regir. La protección busca frenar el ingreso de carne desde Estados Unidos y desde Europa. No obstante, los problemas de los productores no se arreglan con la suba del AEC, ya que Brasil es la gran competencia de la industria local, dicen desde la Asociación Argentina de Productores Porcinos. De hecho, la semana pasada una empresa importante ingresó en cesación de pagos por la crisis sectorial.
Beneficios
Las empresas lácteas tampoco lograrían mejores beneficios con la suba de aranceles extra-Mercosur. Desde la entidad que une a las industrias, el Centro de las Industrias Lecheras (CIL), se indicaba que «la Argentina sólo importa quesos extra-región» y coloca leche en polvo en Brasil. El sector está más preocupado por resolver el litigio con el país vecino que acusa de dumping a las ventas argentinas de leche en polvo.
Finalmente, el aumento en los aranceles de ciertos alimentos impactaría beneficiosamente sobre las PyMEs del sector que buscan competir con los productos importados. Las grandes empresas, en tanto, «aceptan estas medidas proteccionistas, que muchas veces exigen compensaciones, aunque por un período no muy largo, ya que les interesa ser competitivas también en el mercado internacional», se admite. En el rubro conservas, el ingreso de productos importados no es muy importante en volumen y, en algunos casos, como duraznos, se paralizaron las compras por el antidumping ejercido por los países europeos.
«La suba del AEC no tendría efecto importante sobre el mercado de consumo ya que en el rubro vinos, champagnes, caramelos, chocolates y galletitas, los productos que ingresan extra-Mercosur se venden por marca y prestigio y un aumento en el precio no incidirá sobre la demanda», según el economista Gerardo Gargliulo desde la Coordinadora de Productos Alimenticios (COPAL).
Finalmente, empresarios rurales e industriales coinciden en que el plan reactivante lanzado por Cavallo genera una brisa de aire fresco para el sector, con medidas que, de llevarse a cabo, motorizarían a un sector que arrastra varios años de estancamiento.




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