26 de octubre 2001 - 00:00

Cupones bursátiles

No son épocas para vivir tranquilos con las inversiones normales, imaginemos las que integran el riesgo en tiempo completo... La Bolsa, para no ir más lejos de aquello que da origen a esta columna con «cupones» bursátiles.

Después de dos semanas que fueron fantásticas, acaso no bien elogiadas por nadie y debido a que la paliza en el año es tan grave que todo parece poco, que todo lo que se pueda recuperar no sirve para desquitar. Pero, desde las elecciones en adelante, nuestro mercado derivó en saldos de ganancias totalmente inimaginables. Una especie de nube de aumentos, que dejaba llover ganancias a medida que surcaba por el techo de nuestra Bolsa. Derrotando largamente a todos, siendo estrella dentro de las carteras del mundo, la pregunta sobre ¿por qué? nunca alcanzó a ser contestada (ni medianamente). La orden parecía ser: «Pégale hacia arriba y mantén la cabeza baja, que no hay que averiguar, sino tomar de este jugo que dan las piedras...» Fueron muchos días donde se abría con el cuervo de Poe, parado arriba de la campana del recinto y repitiendo: «Nunca más...», demasiados días de volver a casa con los moretones de los golpes de mercado en contra. Y, de pronto, se descuelgan dos semanas de novela. Donde parecía reflejarse aquello tan ansiado por todos, un cambio de fondo en la tendencia catastrófica de los mervales de Buenos Aires, junto a la causa de ello: la catastrófica debacle de la economía argentina...

Después de esto, tras retirarse un viernes con los rumores sobre novedades de fin de semana, la reanudación del lunes con una engañifa de último momento y «tocando» los índices, con órdenes puestas sobre la campaña.Ya para el martes, la realidad cruda: un retorno a ser espejo de lo que sucede en el contexto local.Y una merma de 2,5% en las nóminas de líderes, con un volumen que se encogió cuanto pudo y -aun así- no alcanzó para comprimir las filas y producir la defensa eficaz. Los precios resultaron la variable de ajuste el martes, porque fue una rueda mucho más difícil de lo que los saldos dejaron traslucirse: fue una fecha donde todo lo que se pusiera en la plaza en oferta se caía en el vacío de demanda, por chica que fuera la orden. ¿De dónde el paso atrás? Pues, pareció que las novedades, acerca de desacuerdos con los gobernadores, eran capaces de dinamitar un proceso accionario que estuvo dos semanas dando un espectáculo difícil de poder desmenuzar en sus razones. Nosotros no las pudimos hallar, esto nos desconcierta siempre mucho más, acaso el lector-inversor de más luces que las nuestras haya podido darle un argumento valedero a esa suba, prolongada y notoria. ¿Algo está cambiando a favor? ¿Puede originarse esa ansiada tendencia favorable? Con reducidas chances, por falta de elementos, se espera un milagro (y éstos no son tan frecuentes en la economía...)

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