11 de abril 2003 - 00:00

Cupones bursátiles

...Y la guerra siguió andando, con las tropas ya paseándose por los palacios reales, mientras que el reflejo sobre el termómetro de los índices bursátiles, daba el lunes para muestra sumamente opacada en Wall Street. En Buenos Aires, el chasco no fue menor, porque se picó hacia arriba pensando en sumarse a esos ecos triunfales que tendrían que poblar -en teoría- los paneles de los mercados, para deslizarse como por la nieve y terminar con el cierre y el mínimo del día: 0,2% inferior, inclusive, al del viernes previo.

No apareció la «alfombra mágica» que se presuponía, una vez enderezada una campaña del desierto que se había visto cuestionada en semanas anteriores. El concepto de «guerra corta» encajaba bien en lo que querían los operadores, respecto del tiempo insumido. ¿Qué había ocurrido, entonces?

Solamente suponer un retardo en la reacción, por simple desconfianza a las informaciones sesgadas, o bien que la tendencia está herida bastante abajo de la línea de flotación. Y esa línea de flotación pasa por lo bélico, es lo que agitaba las aguas en superficie de todos los indicadores bursátiles. Debajo de ello, están intactos los orificios a tener que taponar en el casco. Llámese una economía tambaleando, muchos interrogantes sobre el pos Irak, en cuanto a mantener posiciones y seguir demandando dinero público, mientras que varios segmentos de todas las economías ya están sufriendo horrores. Como el panorama de las compañías aéreas. Un informe de quien está a cargo del organismo, que centraliza a las firmas latinoamericanas, daba el siguiente panorama: «hay unas 50 compañías en la región, 85% ya trabaja a pérdida. Y se estima que alrededor de la mitad, presenta una quiebra técnica...». Es la arista más saliente, pero el efecto «cascada» habrá de sentirse como los bombardeos.

Estamos ensayando, con la rueda del lunes a la vista, no puede desestimarse que exista un movimiento como de «festejos», que principió en el Norte y repercuta en el mundo, pero, la duración deberá ser solamente: la de un festejo. Las evidencias de algunas ruedas clave, es que existe una premura por salirse de títulos, en cuanto hay un pequeño rebote. Y las estimaciones es que aparecen carteras densas, que salen de papel privado y se pasan a papeles de deuda soberanos. Esto, referido al movimiento en mercados mayores, no específicamente aquí: si bien apareció una extraña rueda, como de «transferencia» de ritmo a los CEDEAR, y que hay que anotar...


El otro frente con el que habrá de combatir el recinto porteño, son las pocas semanas faltantes para las elecciones. Y en estos momentos, como nunca, el desinterés que se percibe en torno a esa instancia clave, no parece una buena señal. Es como que ante una elección presidencial «no pasa nada», casi como si se tratase de alguna interna de partido desacreditado. Más allá de Bagdad, cada quién arrastra su propia cruz dentro del circuito íntimo de los países: acaso, la maldición de Saddam, obre por ese lado...

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