23 de febrero 2004 - 00:00

Cupones bursátiles

Suba, baja, suba... lo natural después del barullo. Lo que más pareció destacarse fue la suba del volumen realizado durante el miércoles, tras dos ruedas donde la escasez hacía pensar más en otro sesgo bajista -donde la venta resurgiera con cierto cuerpo- que en fortificar un rebote. Esa jornada pudo haber sido una bisagra en la historia corta, del día por día, quedando siempre por medir hasta dónde habrán sufrido las bases, la tendencia de fondo. Pero para ello se precisa un lapso más extendido, que lo que dejan la acumulación de fechas semanales.

Con $ 40 millones en lunes -sin Nueva York- a $ 47 millones el martes -ya integrados-, la impresión resultaba la misma: no daba para mucho. La levantada a los $ 60 millones significó un buen cambio de ritmo y donde lo que prevaleció en el «mix» fue la demanda: ergo, los precios treparon en 1,65%. De lo mejorcito visto últimamente, para poder refrendar esperanzas de recomenzar en el punto donde el gráfico alcista se había quebrado. Falta todavía para llegar a una neutralización del terreno perdido antes, pero es a fuerza de incorporar órdenes cómo se podría lograr. En el ambiente de los estados contables, se reiteran -en los que vimos hasta ahora- la necesidad de las empresas de contar con ciertas seguridades económicas básicas, para poder estimar su futuro.

Se diga lo que se diga, públicamente, la incertidumbre persiste y los directorios se lo manifiestan a sus accionistas. Lo demás, es «cháchara», la superficie del «quedar bien» con gobernantes especialmente irritables (como los que están ahora).


También en los paneles se advirtió un frío polar, en tren de reflejar en las cotizaciones lo que podían traer las cifras empresarias. Digamos que no aportaron en positivo, a una plaza que hace tiempo ha decidido en fincar solamente en posibilidad de «renta de mercado», hacer los movimientos ascendentes. Sabido que los dividendos son una especie que ha seguido en peligro de extinción, que los números de beneficios genuinos -sin juegos contables- prestan poco acuerdo a que las cotizaciones de los títulos se disparen. Hay que buscar y rebuscar en sectores, o acciones, puntuales un cambio trascendente de su estado. Dejando de lado las zonas bajas, con el péndulo del dólar que ahora jugó en buena medida a favor de los saldos financieros, y ciñéndose a las utilidades del negocio: las variantes sobre 2002, el fondo del valle, no aparecen tan rotundas como era de imaginarse, al hablar de la «recuperación económica». Basándonos en el agro y su excepcional momento, asemeja al país de antaño y donde a la Nación se la sacaba adelante desde el producto del campo: dejando en un plano muy alejado, sin apoyatura, al sector industrial. Cada uno se las arregla como puede, negociando deuda, esperan crédito interno que no llega y ciertos planes más mediatos que el mes siguiente.

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