Las palabras «cautela», «prudencia» alcanzan participación importante dentro de lo que refieren las reseñas de los balances, cuando las sociedades intentan trazarles perspectivas a sus accionistas. Suelen estar presentes en compañías con mucha trayectoria, de aquellas que han visto muchas de las etapas económicas y políticas de nuestro país. De aquellas que tienen muchos gobiernos encima, muchos cambios de libretos, y que han visto pasar por los cargos de la Nación a infinidad de personajes, pero libretos, personajes y gobiernos han pasado, y las empresas siguen permaneciendo. Debiendo adecuarse a todo tipo de giros, según fuera la escuela imperante en los que ejercieron el poder, furibundos reemplazos de reglas de juego, tipos de cambio inelástico o estirado hasta ser un chicle. Aranceles, retenciones, subsidios sí, quita de subsidios. Perfil proteccionista, pasado de un plumazo a ser aperturista de manera laxa, en fin... ¡cómo no prestarle atención a aquello que nos dicen los que forjan la verdadera economía! Los que tienen que lidiar con los decretos, con los aumentos por decreto, con las huelgas, con los sabotajes a la producción y -de paso- con gobernantes malhumorados que los sindican como causales de los males. Realmente, preferimos atender mucho más a las palabras de los que hacen economía -con sus empresas- antes que a los que se dedican a pontificar, como generales de escritorio, que nunca lidiaron con los problemas reales, pero que además se allanan a seguir la orientación del mandamás de turno. Sí, cada vez les damos más valor a las expresiones que nos ocupamos de leer en los balances que arriban a nuestra Bolsa. Solamente lamentando que no estén listadas en los paneles muchas más sociedades líderes, de todos los sectores, y conocer las opiniones y proyecciones de una mayoría.
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En casi todas, por más que se trate de las bien favorecidas por el escenario, se hallan párrafos poniendo dudas acerca de temática que el país debe resolver alguna vez. Se vive en la incertidumbre, no hay que tener miedo de decirlo. Aunque se vive también con el temor de causar la irritación de los que no soportan opiniones distintas, sin anotarlo como «enemigo del poder». Las sociedades utilizan la expresión de la cautela, o la prudencia, pero puede imaginarse qué piensan en las reuniones de directorios. Algunos toman medidas terminales, como la huida en masa francesa de la Argentina, si bien muchos se restregan las manos soñando con la recaptura de activos nacionales y volver a montar la gran usina de la ineficiencia. Cuando se habla de inversión para poder crecer genuinamente, nos preocupa que el capital extranjero levante carpa de modo tan decidido, porque constituye toda una señal, amarilla, acerca de lo que puede ocurrir. También ésa es toda una opinión empresaria. Informate más
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