Duhalde nervioso
(El cronista dialogó con un íntimo de Néstor Kirchner a propósito de la campaña del candidato del oficialismo.)
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Asesor: Entusiasmo hay, nervios también. Pero creo que «el flaco» (Kirchner) está menos nervioso que Duhalde. Debe ser lógico: Kirchner pensaba en esta elección para posicionarse en 2007 y ahora la estamos peleando casi inesperadamente. Tenemos más para ganar que para perder. Me parece que no es lo mismo para el actual presidente. Pero ojo que los dos comparten el mismo mensaje anti-Menem.
P.: ¿Y eso no lo beneficia al ex mandatario?
A.: Creemos que no. El objetivo nuestro es el electorado entienda que somos los más antimenemistas de todos, más que Elisa Carrió.
P.: ¿Consejo de los encuestadores?
A.: Consejo y reflexión propia. Sólo que Duhalde, antes de irse, levantó mucho más la intensidad.
P.: ¿Cuáles son los encuestadores que tienen mejor diálogo con Kirchner?
A.: Escucha con mucha atención a Mora y Araujo, a los de Analogías y a Graciela Rohmer.
P.: ¿A la que fue favorita de Menem?
A.: Sí, pero ahora es favorita de Duhalde desde que su marido fue designado como embajador en la OEA.
P.: ¿Creen lo que le dicen todos estos encuestadores?
A.: Bueno, con algunos hubo problemas. Kirchner tuvo un problema con Julio Aurelio, aunque no podría precisar la causa. Ahora, los dos hablan mal uno del otro. En cuanto a las encuestas, creemos en lo que nos dicen -sabemos que algunos venden el mismo producto a varios ministerios-, pero también hay quienes temen que haya una suerte de actitud corporativa. Lo que perseguimos es estar en la segunda vuelta. Esa es nuestra principal preocupación.
P.: ¿Por eso es que el gobierno no ayudó a López Murphy cuando era el que más votos le sacaba a Menem? Podía haber actuado como Alfonsín con Menem contra Cafiero en su momento.
A.: Creo que es algo que se pensó, pero la verdad también nos inquietaba que el fenómeno de López Murphy pueda pasarnos a nosotros. Todos estamos demasiado cerca.
P.: ¿Y Rodríguez Saá?
A.: Es un misterio electoral, lo que sabemos bien es que no nos gustaría estar en el ballottage contra él. Eso lo tenemos claro. Queremos competir sólo contra Menem.
P.: ¿Están bien las relaciones con el duhaldismo?
A.: Están bien Kirchner y Duhalde, pero «el Flaco» sabe que fue candidato por descarte y, además, a él le gusta hacer las cosas a su modo. Y a los duhaldistas les gusta meterse. La relación va a ser difícil, supongo, si ganamos. Al principio, vamos a estar juntos, pero después del 10 de diciembre me parece que puede haber otra historia. Hasta ese momento, hay muchas elecciones por delante; el Parlamento tiene que ayudar. Si anda todo bien, habrá gente de Duhalde que siga en el gobierno. Y otra, seguramente no.
P.: Resulta extraño que Kirchner diga en Neuquén que ni Lavagna, ni Fernández, ni González García tengan un lugar reservado en el futuro gobierno y, luego, se reúne con Lavagna y acuerda que sea tutor de la futura economía.
A.: Le decía que era difícil la relación; ellos quieren más cosas de las que nosotros estamos dispuestos a conceder. No es sencillo. Lo único seguro es lo de Atanasof y lo de Pampuro en una futura administración en forma ejecutiva.
P.: ¿O sea que todo bien con Duhalde?
A.: Sí, en lo personal, pero en ocasiones hay cosas que no entendemos. Por ejemplo, este viaje de vacaciones a Europa a tan pocos días de las elecciones. Creíamos que la presencia de él, controlando a su gente en Buenos Aires, era importante. Nos parece que fue un descanso en un momento poco apropiado.




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