9 de agosto 2021 - 00:00

EE.UU.: la economía ruge, confirma a la Bolsa y desmiente a tasas largas

El mercado de trabajo denota solidez por donde se lo examine. La Fed podría iniciar la reducción de la compra de bonos en fecha tan cercana como octubre.

Reserva Federal FED

¿Qué canal miran las tasas de interés reales que se empeñan en cotizar debajo de cero? EE.UU. está en ebullición, atravesó pujante el umbral de actividad previo a la pandemia, y creó 943 mil empleos netos sólo en julio. En los últimos tres meses amplió la nómina total a razón de 800 mil puestos mensuales en una demostración rotunda de fortaleza, aunque es probable que el “pico” de la tasa de crecimiento haya ocurrido en mayo. La expansión no se detiene y atisba un extenso recorrido por delante. Todavía debe sumar 5,7 millones de empleos para igualar su nivel máximo de febrero 2020. ¿Dónde está la anemia que sugerían las tasas nominales del Tesoro a diez años que rozaron un piso de 1,12% dos semanas atrás? En ese breve lapso, ya fueron doblemente desmentidas, primero, por las cuentas nacionales y, ahora, por la radiografía de la situación laboral. Tampoco la Fed comparte el diagnóstico. El gobernador Christopher Waller fue categórico: “Hay que comenzar temprano el tapering, y realizarlo rápido”.

El banco central, a su juicio, podría iniciar la reducción de la compra de bonos en fecha tan cercana como octubre. El voto de Waller está garantizado ni bien cuente con un par de reportes laborales robustos “en agosto y en septiembre”. ¿Cómo define la robustez? Con aumentos mensuales de entre 800 mil y 1 millón puestos netos. Eso dijo el lunes, y el viernes ya los tenía a disposición: junio (revisado al alza, +938 mil) y julio (+943 mil). ¿Propondrá el tapering entonces en la reunión del 21-22 de septiembre? Seguro, aunque antes, en un par de semanas, tendremos novedades desde el Simposio de Jackson Hole. Jay Powell lo presentará en sociedad. Empezar a ejecutarlo es harina de otro costal, y no existe una urgencia. Pero enarbolar el símbolo importa. Y mucho más si esta semana la inflación de julio revolviera las aguas. ¿Qué dicen las tasas largas en su defensa? El que calla, otorga. El que retrocede, también. Los bonos recularon y las tasas de diez años volvieron a merodear 1,30%. No es demasiado, en el fondo no dan el brazo a torcer.

El mercado de trabajo denota solidez por donde se lo examine. La encuesta a nivel de firmas refleja formación de empleos en una amplia mayoría de sectores; aquellos que fueron más afectados por la pandemia, los más dinámicos. Ocio y hospitalidad, por caso, sumó 380 mil. La encuesta de hogares señala un abrupto recorte –medio punto– de la tasa de desempleo a 5,4% (y una merma en todos los segmentos etarios y raciales de la población). El número de desocupados cayó en 782 mil a 8,7 millones (vis à vis 9,2 millones de búsquedas y posiciones vacantes). El alza combinada de la ocupación, los salarios y las horas trabajadas no tiene límites a la vista, y realimentará la expansión. Así, la economía podría volver a acelerarse (como sucede en el mercado laboral). Quienes apuran el tapering no descartan que el crecimiento pueda ser mayor en la segunda mitad del año que en la primera (+6,4%).

La Bolsa tomó las noticias con filosofía y una selectiva noción de caja. El S&P 500 y el Dow Jones Industrial facturaron nuevos récords, el posicionamiento reflacionario se abrió paso otra vez (la posta de las subas quedó en manos de las acciones financieras, industriales, de energía y de materiales básicos). La tecnología dio marcha atrás para hacerle lugar, y en consecuencia el Nasdaq se replegó con suavidad. El Russell 2000 –la canasta de compañías pequeñas– fue el índice que más trepó, pero no se atreve todavía a confirmar la tendencia con sus propios récords. Todo en un entorno moderado, donde campea más prudencia que euforia. ¿Quizás se tema un berrinche con el tapering como en 2013? No debería. Ya se dijo que los 120 mil millones de dólares mensuales de compras de bonos de la Fed no añaden un centavo de liquidez neta. En los hechos, no apuntalan las cotizaciones aunque puede que sí la sensación de confianza. La hoja de balance crece, y de ahí el mito vigente. Pero se abultan tanto los activos como los pasivos de la Fed (ya que el sistema redeposita allí los sobrantes ociosos de liquidez). Con todo, para evitar el chubasco de Bernanke en 2013, Powell manejará los anuncios con prolijidad. Ya se hizo cuando la Fed reconoció que había comenzado a “hablar de hablar del tapering”. No hubo cortocircuitos ni las tasas dejaron de bajar.

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