14 de febrero 2002 - 00:00

El campo perdería $ 700 millones por retenciones

Los productores agropecuarios podrían sufrir la pérdida de $ 700 millones anuales si se reimplantan retenciones de 5% sobre las exportaciones. Esto se debe a que los exportadores de granos y de carnes, sobre los cuales se cargará el nuevo impuesto, descontarán la imposición de los precios que paguen en el mercado agrícola y ganadero. De esta forma, el pago de las retenciones recaerá sobre el valor de las cosechas y del ganado en pie, y no saldrán de los bolsillos de la exportación. Un productor que ayer vendía su trigo en Rosario a 160 pesos (y que en Chicago cotizaba a 103 dólares) terminaría recibiendo $ 150 por tonelada como valor estandarizado entre los compradores. El impacto en la carne sería menor dado que la mayor parte de la producción se destina al consumo interno.

Las retenciones son el gran fantasma para el campo, ya que durante experiencias pasadas deprimieron inversiones, presionaron la baja de precios y frenaron el ingreso a la tecnología
. De hecho, se afirma que un campo con retenciones cosechaba 30-40 millones de toneladas mientras un agro liberado y sin retenciones llegó a rozar los 80 millones de toneladas de granos.

Lo cierto es que el destino de esta medida se definiría en el denominado «gabinete productivo» convocado por Eduardo Duhalde para hoy, del que participarían no sólo Capitanich sino Ignacio de Mendiguren (Producción) y Miguel Paulón (Agricultura), quienes ayer estaban en Brasil.

«No hay nada concreto... es sólo una posibilidad que se extendería a todos los sectores de la economía»
, les confirmó ayer el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, a los ruralistas Manuel Cabanellas y Dardo Chiessa, de Confederaciones Rurales Argentinas. «Existe una confusión en la sociedad cuando se le quiere hacer creer que el campo es formador de precios y único culpable de la suba de precios. Las retenciones serán un castigo para un sector al que se le han pesificado las deudas bancarias, pero se ve jaqueado por la indexación», decía Chiessa a este diario.

«Las retenciones serían un retroceso para el mercado de granos. Los precios sufrirán una erosión que implicará una paulatina disminución en la aplicación de tecnología. Se quita un estímulo a la producción ya que para la exportación las retenciones serán un factor más a tener en cuenta en su esquema de operaciones», decía Ricardo Baccarín de Panagrícola.

A los males del empresario rural podría sumarse un cambio en la relación del productor con el Impuesto al Valor Agregado: se le generaría un abultado crédito a favor por la compra de insumos y mercaderías que seguirían tributando 21% en lugar de 10,5% impuesto a la venta de granos. De esta forma, y aunque resulte antipático para algunos, podría decirse que serán los productores primarios quienes cargarán con el mayor costo de las medidas económicas. El valor de ese crédito a favor de que no podrá descargar en cada ejercicio es muy complejo de calcular hoy cuando no existen precios de insumos pese a haberse liberado el mercado cambiario.

•Liquidaciones

Si bien últimamente se ubica el agro en la lista de «ganadores» con la devaluación y la pesificación, las marchas y contramarchas de los últimos dos meses no generaron alivio entre los empresarios rurales argentinos. La liquidación de las deudas del Estado con la exportación (por IVA y factor de convergencia) se realizará a valor de dólar libre, pero los ruralistas siguen discutiendo cómo se liquidarán las deudas contraídas en dólares con los proveedores de insumos. A esto se suma también la decisión de los exportadores de liquidarles sólo 90% del valor del grano y postergar los pagos por cuatro meses como reaseguro ante el probable retraso del Estado en el cumplimiento de sus compromisos por pago de deudas atrasadas de IVA.

«Hoy preocupa más la imposición de las retenciones, que el presidente Eduardo Duhalde se había comprometido a no realizar, que el pago de los insumos que deberá ser negociado en forma privada y caso por caso»
, decía ayer Enrique Crotto, desde la Sociedad Rural Argentina.

«Las subas en fertilizantes y agroquímicos rondaron entre 20% y 25% aunque algunas marcas aumentaron entre 40% y 80%, las chapas subieron 100% y los repuestos de tractores hasta 80%. Con estos márgenes de aumentos es difícil pensar en la próxima siembra, ya que algunos proveedores exigen entrega de mercadería contra remito, otros aceptan dólares y algunos todavía no dan precio», confirmaba Ernesto Ambrosetti, economista de la Sociedad Rural Argentina.

Con este escenario, el lucro cesante del campo podría multiplicarse por dos si se concretan acuerdos desfavorables en la negociación por la compra de insumos en campañas anteriores y si se mantiene el IVA a la compra de esos insumos, sin considerar
los problemas de arrastre, entre los que se destacan deudas bancarias por u$s 6.000 millones e hipotecas con el Banco Nación que involucran 16 millones de hectáreas.

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