El Impuesto al Valor Agregado (IVA) volverá a 21 por ciento a partir del viernes próximo, por lo que quedará de lado la baja de dos puntos hasta un nivel de 19 por ciento que se había lanzado a mediados de diciembre. Dos motivos determinaron esta marcha atrás, que para el ministro de Economía, Roberto Lavagna, significa una especie de derrota personal.
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En definitiva, ni él ni Eduardo Duhalde quedarán en la historia reciente de la Argentina como los primeros que se animaron a reducir este tributo, por lejos el más importante del sistema tributario.
La causa más importante que obliga a volver a 21 por ciento es la cercanía de un acuerdo con el FMI, que tendrá, entre otros capítulos, uno que obliga a no tomar medidas tributarias que impliquen una potencial caída en la recaudación. En su momento Lavagna había impulsado esta medida cuando se cayeron las negociaciones con el Fondo. Ahora la situación es diferente, y Lavagna acepta la marcha atrás en la reducción de la alícuota.
El segundo motivo es de razón interna. Según los análisis que se hicieron dentro del Ministerio de Economía en los despachos de los responsables de la recaudación y de la evolución de la política tributaria, hablan de que en realidad no hubo una importante caída en la recaudación. Sin embargo, esta rebaja no habría tenido una contrapartida en los precios, que no bajaron entre noviembre y enero todo lo que en Economía se hubiera esperado.
Esto quiere decir que en definitiva el dinero que no se liquidó por IVA terminó fundamental-mente en manos de los comerciantes o distribuidores de servicios. Sólo se vieron caídas leves en los precios de dos sectores: naftas y medicina prepaga, rubros donde los precios pueden volver a subir desde el próximo viernes.
• Piso de recaudación
Según declaró una alta fuente del equipo económico a este diario, para que este tipo de políticas de mantener o aumentar la recaudación bajando la alícuota del IVA tenga efectos positivos, «la caída debería ser mayor y cercana a 5 por ciento» y «extenderse en el tiempo en lugar de tener una vigencia de algunos meses».
La vuelta del IVA a 21 por ciento obedece también a la necesidad del Estado de lograr un «piso» de recaudación de 6.000 millones de pesos mensuales, que le garantice unos 72.000 millones al año, según los cálculos oficiales.
El titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP),Alberto Abad, consideró ayer que esta meta de recaudación «es muy alta», pero explicó que la misma «está sujeta al crecimiento del nivel de actividad, a la tasa de cambio y a algunas modificaciones impositivas que ya han sido presentadas en el Congreso».
Lavagna había dispuesto una baja en el IVA de dos puntos, a 19 por ciento, a mediados de diciembre «y por dos meses», en busca de promover el consumo a partir de una baja de precios, y obtener igual o mayor recaudación merced a un mayor nivel de actividad económica. Para las empresas en general, tanto la rebaja inicial como ahora la vuelta a 21 por ciento, genera costos extra, fundamentalmente por la puesta a punto de las «cajas negras» que emiten facturas en los comercios y que tienen un software programado con la alícuota original.
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