El juego descontado de opiniones sobre el canje
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MARX HABIA ADVERTIDO BIEN
El economista Daniel Marx, un especialista en finanzas internacionales, dijo a un medio con claridad que «la salida del default será un largo proceso». Es porque nada termina el 25 de febrero, aunque se cierre el canje. Puede ser, según su resultado, que se prorrogue la fecha (casi nadie cree que esto haga el gobierno porque sería consecuencia de una no aceptación alta y sería peor). Puede luego, si no logra lo que aspira, abrir un nuevo período de canje por determinado tiempo con la obligación contraída de darles a los que ya aceptaron lo mismo que obtengan otros si en la repetición el gobierno mejora la oferta. Luego está el difícil trance de juicio o acuerdo con los que no entraron. Hay algo que se descarta: nunca perderán todo los que se hayan quedado afuera. Esto es así aunque no se diga ahora (sobre juicios hablamos a continuación en bonistas italianos).
NIELSEN DEBE HABLAR MENOS
En Miami, primera etapa del road show internacional del secretario de Finanzas emitió estos conceptos: -El cansancio, hartazgo o mal humor de los bonistas va a agregar aceptaciones a la oferta. «La resignación es importante. Si juntamos número porque muchos están cansados, hartos o no nos quieren ver la cara, bueno... no es un tema que me desvele. A mí lo que me importa es el resultado final.» El economista Carlos Melconian fue uno que abiertamente admitió lo que muchos observaron: se desprecia el futuro financiero del país por el rencor de los que acepten por cansancio. Seguirán persiguiendo a la Argentina por años, aunque ahora conformen a la visión cortoplacista del gobierno.
-«Los inversores que tienen la cabeza fría o que compraron los bonos a precios bastante menores que a su valor nominal, ya resolvieron que van a entrar. Y lo harán por el bono de Descuento (con una quita nominal de 66%) porque será el bono que más rápidamente armará un mercado secundario, a partir de que se emitirán no menos de 15 mil millones de dólares.»
Es el bono que preferiría el gobierno que se aceptara porque tiene la mayor quita y vence en 2033, pero amortiza capital desde 2024. Paga interés en los 10 primeros años de 8,28%, se emitirá en 4 monedas y puede ir al mercado desde el 1 de abril.
- «El Bono Par tiene un significado más melancólico, es para aquella gente que quiere seguir teniendo su bono que dice que vale 100 aunque tenga menos intereses y más plazos. Va a estar en manos de minoristas que, quizá, no estén dispuestos rápidamente a asumir la pérdida de vender a 30 o 35 dólares lo que nominalmente vale 100.» Dice por otra parte que los interesados en el Bono de Descuento serían los hedge funds de expertos que habrían comprado bonos alrededor de 25% de su paridad.
LOS BONISTAS ITALIANOS, CLAVE
Se estima que pueden ser 400.000 y tendrían el importante monto en bonos en default de 14.000 millones de dólares. En la primera Charlas de Quincho del año este diario incluyó una afirmación del economista Miguel Kiguel con el dato de que los bancos italianos -los más silenciosos en todo este proceso desde mucho antes de la oferta- estarían tomando posesión de los bonos de sus aireados clientes a quienes aconsejaron comprarlos a tasas de rendimiento insólitas. Si el GCAB (siglas en inglés del Comité Global de Tenedores de Bonos Argentinos) que dirigen el itálico Nicola Stock y Hans Humes agrupa, como dicen 30% de los bonistas mundiales no se sabe, pero podrían por sí -dado que se oponen a la oferta- reducir a 70% la aceptación y de allí se podrían sumar muchos. Pero tampoco se sabe exactamente cuántos bonistas italianos y por qué monto poseen en lo que dicen. Con este panorama por ahora se razona así: el silencio de los bancos italianos estaría dado por su jugada que sería no entrar a la oferta con lo cual la reducirían al descalificante 60% quizá, que sería fracaso. O entrar con sus representados en buena parte, lo cual podría elevarla a 80%. ¿Qué ganarían llevándola a una gran aceptación inicial así? Que podrían quedar entre los privilegiados de 20% que quedaron afuera -junto con los « fondos buitre»- y que seguramente irían a un arreglo con el gobierno argentino extrajudicial donde quizá cobrarán con una quita mínima de 20% o 25% y no de 65%.
Los bancos italianos, como los bancos de todo el mundo, nunca quieren andar mal con los gobiernos por lo delicado de su actividad. Por lo tanto no pueden ignorar el enojo del gobierno de Silvio Berlusconi, que está preocupado por miles de compatriotas afectados por la quita propuesta por el gobierno argentino. Para colmo se trata de jubilados.
Por tanto algún día futuro los bancos de la península podrían moderar mucho la pérdida de los italianos pagándoles con lo que saquen en acuerdos extrajudiciales y lo que hayan cobrado por entrar en la oferta. Ellos sólo recuperarían prestigio y cesarían las críticas.
Es un juego sutil donde no habrá declaraciones públicas. No olvidemos que el gobierno argentino tampoco podría «comprar» los juicios a 20% que no entre en esta oferta pagando con un 80% o 90% del monto nominal porque podría romper su promesa de pagarles igual a todos con los cuales acuerde, hayan entrado en la oferta o no. Una operación así de «compra extrajudicial» sería posible quizá vía el Banco Nación, pero no la Tesorería Nacional. Desde ya también bancos privados argentinos.
Por eso dijo bien Daniel Marx que salir del default es un largo trámite pese al apuro que, según un medio de prensa, tiene el gobierno por suponer con poca seriedad que después del 25 de febrero podrá desentenderse del tema deuda pública que heredó.




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