La realidad se impuso el viernes y de manera muy dura. En pocas palabras lo que ocurrió fue un derrumbe de las acciones tecnológicas, golpeadas por una serie de reportes negativos, que fueron desde caídas en las ganancias hasta el escándalo de las prácticas fraudulentas en la contabilidad de Lucent, pasando por anuncios de recorte de personal en varias empresas. En este escenario, y sin ninguna noticia realmente positiva en el horizonte, el NASDAQ abrió en baja y siguió de esta manera a lo largo de toda la rueda para cerrar con una merma final de 3,56% (en lo peor llegó a perder 4,2%). Suponer que el Dow hubiera podido por sí solo ir contra semejante corriente negativa, es seguramente demasiado y si bien las blue chips estuvieron durante la primera hora de operaciones intentando en vano pasar al lado ganador, para cuando sonó la campana del NYSE quedaban en 10.781,45 puntos, con un retroceso de 0,91%. La memoria del mercado suele ser muy corta, por lo que vale la pena ver dónde estamos parados.
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Aún faltan varios días para terminar febrero, pero ya da la sensación que lo vivido a lo largo de este año ha sido en vano. Es que con el mercado electrónico 0,02% por encima de donde inició el siglo y el Promedio Industrial 0,06% debajo, sólo podemos decir que se volvió a fojas cero. No es que no hayan pasado cosas "positivas". Al contrario, la política de la Fed de bajar las tasas continuó haciendo efecto y hoy la tasa de largo está en 5.389%, 1,3% debajo del punto en que inició el año, en tanto que el dólar continuó revalorizándose ante las demás monedas (el Euro en 0,9234 y el yen en 117,51 por billete norteamericano, lo que aleja el temor a una inflación importada; aquí la mancha es el petróleo que quedó el viernes en 30,72 por barril).
De alguna manera y sin noticias ostensibles, la última semana los ánimos se han caído de manera alarmante según lo demuestra el derrumbe de 10,89% que han tenido los papeles tecnológicos. Ya ni siquiera la promesa de un nuevo recorte de tasas o de una rebaja impositiva es capaz de despertar la codicia de los inversores. Más allá de lo que pueda llegar a decir Alan Greenspan mañana ante el comité del Senado, no hay demasiado de dónde amarrarse en busca de datos positivos. Con Cisco perdiendo otro 6% y Dell Computers que se derrumbó 9,8%, ya nada queda siquiera de la gloria de los que en el pasado recibían el mote de «los magníficos cinco».
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