26 de junio 2001 - 00:00

"Entendemos que la Argentina quiera acordar con EEUU"

La integración con Estados Unidos le permitió a México triplicar sus exportaciones. Hoy le vendemos al vecino país productos por u$s 140 mil millones anuales” decía Herminio Blanco Mendoza, ex secretario de Comercio y Fomento Industrial de México, por estos días en la Argentina donde hoy expondrá sobre los procesos de integración de su país en la Reunión Anual realizada por la Asociación Argentina de Bancos (ABA).

«La experiencia mexicana ha sido muy positiva, primero con el NAFTA, donde llevamos 7 años, y hasta 2000, que se registró recesión en EE.UU., México pudo triplicar la inversión extranjera y triplicar sus exportaciones al principal socio del bloque. Además, el NAFTA le permitió a México generar más de 1 millón de empleos que ahora se están dando en las regiones más necesitadas del país, hacia el centro y sur del país. Por eso, consideramos que los acuerdos comerciales son un motor para el comercio y ahora apoyamos la conformación del ALCA, y entendemos que en la Argentina se haya planteado la posibilidad de negociar directamente con EE.UU.»

Periodista: ¿Cómo ve México que países de otras regiones quieran negociar con su socio estratégico, Estados Unidos?


Herminio Blanco Mendoza:
Desde el punto de vista del crecimiento, un acuerdo de EE.UU. sería muy positivo para la Argentina.

P.: ¿Permite el NAFTA que los países integrantes negocien individualmente tratados de libre comercio con otras regiones?


H.B.M.:
Sin lugar a dudas... Nosotros hemos negociado con los países de Centroamérica, con excepción de Panamá; con Colombia, Venezuela, Bolivia; con Chile. Y negociamos un acuerdo muy ambicioso con Uruguay, que en efectos prácticos es un tratado de libre comercio. Tenemos total libertad para negociar. De hecho, Canadá negoció con Chile. El único que no ha negociado es Estados Unidos.

P.: Se lo preguntaba porque en el Mercosur no se permite, según la génesis de la integración, la negociación individual de tratados de libre comercio.


H.B.M.:
Lo sé... Por eso la negociación con Uruguay es tan especial... Establece disciplinas muy claras, tipo NAFTA, para muchas cosas, un mecanismo de solución de controversias y elimina aranceles para una gran parte de los flujos entre México y Uruguay. Es un acuerdo de complementación económica aunque lo llamaría también tratado de libre comercio...

P.: ¿A México le interesa negociar individualmente con los países del Mercosur en lugar de hacerlo como región?


H.B.M.:
Al principio de la presidencia de Zedillo se les informó a los presidentes del Mercosur que queríamos negociar un tratado de libre comercio con el bloque. Pero recién en el último trimestre del año pasado el Mercosur tomó la decisión formal para negociar con México. Ya está la estructura legal.

Acuerdos

P.: ¿Considera que para México el aliado estratégico dentro del Mercosur debería ser Brasil?

H.B.M.:...
No... Bueno, hasta ahora, sólo con Uruguay tenemos un acuerdo fuerte. Hicimos un acuerdo, no tan profundo pero interesante con la Argentina. Incluye productos automotores; solución de controversias. Con la Argentina hemos avanzado... Cuanto más aliados estratégicos tengamos, mejor para todos.

P.: Pese al acuerdo, persisten problemas en las colocaciones argentinas de lácteos y porotos en México... En un acuerdo de México con el Mercosur, ¿cuál sería el sector de oferta que más les interesa?


H.B.M.:
Precisamente el sector agrícola sería el más difícil de negociar... Por la gran fortaleza que tienen para negociar la Argentina, Uruguay, Paraguay y, por supuesto, Brasil. Es una fortaleza en un sector en el que México tiene problemas. México sería importador pero también tiene grandes sensibilidades políticas y gremiales.

P.: ¿El ALCA sería solución para limar las trabas en las negociaciones?


H.B.M.:
El ALCA es, en varias generaciones, la iniciativa más importante de política exterior que hemos tenido en este continente. Se antoja posible, pero se ve complejo. Pero son 34 países de dimensiones, de tiempos políticos, de estructura y recursos humanos muy diferentes. Se ha avanzado pero hay un sinnúmero de desacuerdos.

P.: ¿Será posible llegar a 2005?

H.B.M.: Creo que es posible pero hay que trabajar mucho. Hay que decidir cómo negociar entre 34 jefes...

P.: ¿Estos acuerdos bilaterales ayudan o entorpecen?


H.B.M.:
Ayudan mucho. Al menos los acuerdos que firmó México son de la misma estructura, aunque no de la misma dimensión, de lo que es NAFTA. En ese sentido se ha avanzado a la forma del ALCA.

Con Europa

P.: ¿Y cómo ve una posible negociación del ALCA con Europa, teniendo en cuenta que el país fuerte del futuro bloque americano tiene una guerra de subsidios con la UE?

H.B.M.:
Nosotros negociamos con Europa un tratado de libre comercio que entrará en vigor el 1 de julio. Desde 2003, todos los flujos desde México a Europa van a entrar con arancel 0 y desde enero de 2007 todos los flujos industriales de Europa van a entrar con arancel 0 a México. Pero nuestra realidad agrícola es muy diferente a la del Mercosur, y particularmente a la de la Argentina. México es importador neto de lácteos, cárnicos y granos; y ese sector, que es tan difícil de negociar con Europa, no fue en esta oportunidad un factor que obstaculizara las negociaciones. Por eso las negociaciones duraron sólo un año.

P.: La cuestión cambiaria es un problema hoy para México, teniendo en cuenta la relación comercial con EE.UU.


H.B.M.:
Tenemos un tipo de cambio flexible y un peso fuerte que también genera protestas de los exportadores que deben luchar por ser competitivos. Ante la queja de los exportadores el gobierno bajó la tasa de interés. Pero es un escenario más favorable del que vivimos en los últimos 25 años. Tenemos un país atractivo para la inversión extranjera.

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