El Estado les debe casi u$s 50 millones a los exportadores de cereales por el «factor del convergencia» o dólar comercial, el beneficio de casi 7% adicional con que fueron favorecidos un mes atrás con el fin de mejorar la competitividad de las ventas al exterior. El problema sectorial ya afectó, y podría afectar más, el precio de los granos en el país, según admiten los mismos perjudicados, quienes también arrastran cuentas de IVA a cobrar desde abril.
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Pese al mes de vigencia, los exportadores de granos y subproductos nunca lograron cobrar el apoyo que el gobierno lanzó a mediados de junio en la corrección cambiaria que impuso para el comercio exterior. Durante los últimos 30 días, el campo exportó 4 millones de toneladas en grano y subproductos pagados a un valor promedio de u$s 150 por tonelada que constituyeron un valor total de u$s 600 millones de ingresos. De allí surge que el Estado debe casi u$s 50 millones por ese 7% que estipula el pago adicional denominado «factor de convergencia».
«Todos los exportadores salieron presurosos a pagar el factor, hecho que se notó en la soja, ya que se logró una suba adicional de precios. La primera semana se pagó entero, pero ese porcentaje fue bajando hasta desaparecer ante los retrasos de cobro... Se entiende que hay prioridades, pero el sector necesita previsión...», sostenía Juan Gear, exportador argentino de granos y vicepresidente del Centro de Exportadores de Cereales. En efecto, los retrasos del gobierno en el pago del factor de convergencia y del IVA complican las cuentas de las empresas exportadoras, algunas de las cuales compraron mercadería con créditos de prefinanciación de exportaciones, o bien, pagaron un IVA que ya consideran de difícil retorno.
Esta situación que viven los exportadores de cereales no se traslada al resto de la exportación. Según Enrique Mantilla, titular del Centro de Exportadores de la República Argentina (CERA), se dan varias situaciones: «Los exportadores de granos deben atravesar un paso adicional que se gestiona en la Secretaría de Agricultura. Es una situación especial que puede demorar uno o dos días el trámite», explicaba el empresario.
•Quejas por burocracia
Apenas lanzado el «factor de convergencia», CERA se había quejado ante el gobierno, porque se exigía un «complejo esquema burocrático para la liquidación del Factor de Convergencia», que consideraban «incompatible con la realidad de la exportación».
En realidad, para acceder al beneficio, los exportadores debieron registrarse primero y luego comenzar la gestión de cobro, que a lo largo del último mes, encontraron muchas trabas. «Las empresas que concretan 80/90% de la exportación del país ya están registradas», aclaraba Mantilla. Sin embargo, luego de superar la discusión de cómo se calcula el beneficio, debió ajustarse la relación de la Aduana con el Banco Nación, ya que el dinero va desde el primer organismo hacia la entidad bancaria que se encarga luego de recibir la gestión de los empresarios para girar los montos a los bancos elegidos por los exportadores, un engranaje que aún no está aceitado, según admiten algunos representantes de la exportación.
En tanto, los exportadores de cereales indican: «Primero no se sabía cómo acceder al factor de convergencia... Ahora ya logramos presentar todos los papeles, pero la plata no aparece. La liquidación debería ser automática apenas Aduana informa al Banco de la Nación, pero no es así».
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