La inflación vuelve a complicar a Lula
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El presidente del Banco Central, Henrique Meirelles, afirmó ayer que, pese a que la inflación comenzó a ceder, el aumento de los precios sigue siendo la mayor preocupación del gobierno, por lo que difícilmente los intereses serán reducidos a corto plazo. Este es un punto sensible de discusión entre el gobierno y el ala izquierda del Partido de los Trabajadores, y también incomoda al sector industrial, necesitado de que baje el costo del crédito.
La carrera contra la inflación también complica la relación del gobierno con los sindicatos: Lula anunció el miércoles una suba salarial de entre 4% y 13% para los empleados estatales, cuando éstos solicitaban una mejora de 46%. Pero el trasfondo de la pelea entre el gobierno y éstos es la prometida reforma previsional, destinada a limitar una serie de privilegios que gozan hoy los empleados estatales en prejuicio de un fuerte déficit del sistema.
Tal como se había anticipado, Lula confirmó ayer que la semana próxima enviará al Congreso sus proyectos de reforma previsional y tributaria, los dos planes clave de su administración.
En tanto, el número uno del Fondo Monetario Internacional, Horst Köhler, y el presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn, derrocharon ayer elogios para el «impresionante» gobierno brasileño, al que elevó al nivel de ejemplo para la región.
«Estoy profundamente impresionado por el presidente Lula, sobre todo porque pienso que tiene una credibilidad de la que muchas veces otros líderes carecen; está comprometido seriamente a trabajar duro para combinar las políticas orientadas hacia el crecimiento con la igualdad social», dijo Köhler. «Esta es la agenda correcta», sentenció.




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