22 de marzo 2001 - 00:00

La inspiración vino de Brasil

Cavallo presentó ayer el nuevo impuesto sobre los débitos y créditos en cuenta corriente, inspirado en el «exitoso CPMF» brasileño que grava todos los movimientos financieros.

Originalmente el CPMF (Contribución Provisoria sobre Movimientos Financieros) se llamaba Impuesto a los Movimientos Financieros (IMF), fue creado a comienzos del Plan Real. Duró unos dos años y luego cambió por el CPMF. Porque como el IMF es un impuesto, constitucionalmente es coparticipable, en cambio las contribuciones no lo son. Es decir que toda la recaudación entra sólo a las arcas del Estado nacional.

Pero además de constituir una importante fuente de ingresos fiscales, el hoy CPMF contribuye a atacar la evasión.

En Brasil, el CPMF afecta a todos los débitos bancarios, sea cheque, tarjeta de crédito, incluso los movimientos con depósitos a plazo fijo o fondos comunes de inversión de plazo fijo (money market). La alícuota se ubica en 0,38%.

No hay monto mínimo, o sea que abarca desde una transacción por un real. Cabe señalar que en Brasil, el uso del cheque es prácticamente masivo y está incorporado a la cultura económica del público en general, lo que favorece la aplicación de este tributo.

Los únicos movimientos financieros que están exentos son los interbancarios, como por ejemplo, las operaciones de call money.

«A pesar de lo que opina el FMI, el CPMF es una importante fuente de recaudación fiscal que demostró ser además eficaz contra la evasión», explica el economista
Juan Soldano Deheza.

El éxito en términos de lucha contra la evasión comenzó cuando se levantó el secreto bancario, que era total, y la DGI brasileña empezó a cruzar datos sobre movimientos bancarios y las declaraciones juradas impositivas.

«Aparecieron casos como un conocido personaje de Brasilia que tenía movimientos en su cuenta corriente por 1.200 millones de reales en 2000 y no tenía declaración jurada de Ganancias», señaló
Soldano, de la consultora Cátia Vasconcelos.

Hubo también un cambio en la operatoria del tributo, vinculado a los movimientos de capitales. Se exceptuó del CPMF a las cuentas con fondos del exterior.

«Es muy bueno el impuesto (CPMF) para cruzar datos, porque la DGI accede a los movimientos de las cuentas bancarias y los confronta con sus bases de datos de Ganancias e IVA.Además no tiene costo de administración tributaria. Es inevadible. Es un excelente impuesto para controlar la evasión»,
explicó Soldano.

Para tener una idea de su impacto fiscal, en diciembre pasado recaudó 1.200 millones de reales, cerca de 10% de los ingresos totales. Por ejemplo, por Ganancias recaudaron 6.500 millones y por el IPI (una especie de IVA), 1.900 millones, en ese mismo mes.

Ha sido tan bien recibido por los economistas y analistas que desde la influyente Fundación Getulio Vargas, el especialista Marcos Cintra propone la implementación del CPMF como impuesto único para toda la economía. Con una alícuota de 10% recaudaría el doble de los ingresos fiscales actuales. Sólo sobreviviría el impuesto al patrimonio, el resto se eliminaría.


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