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La Bolsa de Tokio registró ayer una moderada caída y se situó por debajo de los 8 mil puntos. Concretamente, el índice Nikkei se contrajo 77,49 unidades (-0,96%) y cerró en los 7.980 enteros. Las ventas que desde las primeras horas de la rueda realizaron los fondos de pensión abortaron una potencial alza del mercado japonés dado el optimismo de los inversores ante el inminente fin de la guerra en Irak. Entre los perdedores de la rueda, se ubicaron las acciones de Sony, que cedieron 2,74%, mientras que los papeles de Matsushita Electric Industrial cayeron 3,90%. También bajaron los títulos de las inmobiliarias, los fabricantes de vidrios y cerámicas, y las automotrices. Toyota perdió 1,52% pese a anunciar una alianza con la empresa china FAW para producir cuatro nuevos modelos en este último país. En contraposición, las alzas fueron lideradas por las compañías petroleras y las aerolíneas.
La Bolsa de Londres ayer finalizó en terreno negativo, afectada por la incertidumbre de los inversores sobre las perspectivas económicas del Reino Unido, así como también la caída en los precios del petróleo. De esta forma, el índice FTSE 100 perdió 58,1 puntos, equivalente a 1,50 por ciento, y cerró en las 3.803,3 unidades. El buen humor de los operadores tras confirmarse que las tropas aliadas tomaron Bagdad, la capital de Irak, no fue suficiente para empujar al mercado del lado ganador. Las estimaciones sobre la evolución de la economía británica preocupan a los inversores. Ello, sumado a la caída que ayer experimentó el barril de crudo, impactó negativamente en las acciones de las compañías petroleras. Los valores de British Petroleum cedieron 6 peniques, mientras que los papeles de Shell disminuyeron 10,75 peniques.
Después del impasse de los últimos días, por fin ayer quedó claro el ánimo entre los inversores. Lamentablemente, fue malo, tan malo que derivó en una baja de 1,42% en la Bolsa paulista, que cerró en 11.591,45 puntos con el agregado de darse todo con un volumen de más de u$s 226 millones (esto último habla de cierta liquidación de posiciones). Si bien el disparador de lo que ocurrió estuvo claro, el anuncio que febrero registró el mayor incremento de precios en ocho años, hasta cierto punto se hablaba que esta noticia estaba descontada, lo que no deja de ser curioso. El malhumor abarcó mucho más que lo estrictamente bursátil, y el real se desplomó más de 1,5% cerrando en R$ 3,245 por dólar, en tanto que la tasa de riesgo-país trepó casi 1 por ciento, a 957 puntos. En este momento, nadie sugiere que hayamos entrado otra vez en un terreno bajista, pero que hay dudas, las hay.
Si el miércoles definíamos a la sesión como "excelente", para la de ayer prácticamente no tenemos palabras. No hay que olvidar que si bien una suba de 1,17% como la que tuvo en la última rueda el IPSA al cerrar en 1.043,98 puntos parece poco, se enmarca dentro de las variaciones que podemos definir como "elevadas" para el índice chileno. Eso que no estamos ni hablando del malhumor que se vivió en casi todas las demás Bolsas del globo ni del hecho de que finalmente rompimos la línea de los 1.040 puntos. Irónicamente esto ocurrió en el mismo día en que los EE.UU. comenzó a esbozar oficialmente su "desilusión" con Chile por la actitud tomada ante la invasión en el Golfo. El resultado, según parece, es que se pospondrá indefinidamente el ingreso del país al TLC, algo que parece no preocupa demasiado a los inversores. Con el dólar sin cambios, en $ 724,5.
En lugar de ir disminuyendo su caída, las acciones aztecas parece que han empinado un poco más el camino descendente, lo que sugiere que eso de "toma de ganancias" no les cabe a las circunstancias. Si bien el motivo más esbozado para explicar por qué el IPC perdió 0,94% cerrando en 6.154,02 se vinculó con los temores sobre la economía norteamericana, curiosamente el superávit comercial del mes de febrero con ese país registró un impresionante incremento de 43% llegando a casi u$s 4.000 millones. Buscando algún dato negativo para explicar el malhumor, apenas si podemos citar el anuncio de que la gente de la calificadora Moody's no piensa mejorarle el rating al país en un plazo inmediato. Tal vez, la mejor prueba que lo que impera es "malhumor" la dio Wal Mex que a pesar de anunciar un incremento de ventas fue castigada con una baja de más de 3%. El peso retrocedió a $ 10,74 por dólar.




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