Los ministros van al Congreso para presionar por aprobación de leyes
No es habitual que el gobierno de Néstor Kirchner mantenga una relación cercana con el Congreso. El propio Presidente tildó a los legisladores de ser una «corporación» no bien asumió. Pero ahora llegó el momento de calmar disidencias dentro de la bancada oficialista y apurar algunas de las leyes pendientes. Hoy siete ministros explicarán a los senadores peronistas sus proyectos más urgentes. Será un día antes de la votación de los polémicos superpoderes al jefe de Gabinete, el proyecto que, inclusive, puede dividir al radicalismo cuando se vote en Diputados. Pero para eso faltará un mes: ayer esa cámara comenzó sus vacaciones y se demorarán en ese trajín tanto los poderes presupuestarios como la reglamentación de los decretos de necesidad y urgencia que alumbró Cristina Kirchner.
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El desarrollo de este « seminario» -nombre oficial del encuentrocomenzará con una introducción de Pichetto y luego cada ministro explicará el proyecto de área que el gobierno pretende defender y apurar.
Arrancará a las 10 Ginés González García, ministro de Salud, para pedir la votación de la ley antitabaco y del proyecto ya aprobado en Diputados sobre ligadura de trompas y vasectomía.
Una hora después llegará el ministro del Interior, Aníbal Fernández. Sus temas serán: la ley de modificación del apellido, la política de seguridad y migratoria, y el criticado reparto de los Aportes del Tesoro Nacional.
Al mediodía, Felisa Miceli tendrá, quizás, una participación diferente. No le tocará a la ministra de Economía hablar de un proyecto en particular sino exponer sobre la situación macroeconómica y la política tributaria.
La seguirá Nilda Garré, que tiene en el Congreso uno de los proyectos más queridos por el gobierno: la ley de obtención de medios para la defensa, que también fue votada en Diputados y espera en el Senado.
El ministro de Justicia, Alberto Iribarne, tiene una agenda igualmente cargada; pedirá por la sanción de la ley que modifica la Unidad de Información-Financiera -pasa de estar controlada por cinco directores a estarlo por un presidente designado por el Poder Ejecutivo-, cambios en el Código Penal, la creación de nuevos juzgados y el proyecto para penar la trata de personas.
Daniel Filmus arrancará a las 15 para explicar por qué deben votarle la nueva ley federal de educación, los proyectos de financiamiento para la construcción de nuevas escuelas, el fondo educativo, el apoyo a escuelas técnicas y la creación de universidades en el Chaco austral y en Río Negro.
Pocas intervenciones son tan esperadas como la de Carlos Tomada, que llegará a las 16 -respetando el ritmo de un ministro por hora- para discutir sobre la reforma al régimen de aseguradoras de riesgos del trabajo, el proyecto de corresponsabilidad gremial -una idea de Saúl Ubaldini que Agustín Rossi re-presentó en Diputados y la ampliación de las licencias por maternidad y paternidad. De otros temas laborales, se prometió, no se hablará.
Una hora antes del final de este «seminario» llegará al Senado el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, con la agenda más cargada del gabinete: allí hay desde transferencias de inmuebles del Estado nacional a las provincias, polémicos subsidios al transporte, los sistemas de aeronavegación, el proyecto de incentivo para exploración y explotación de petróleo que espera en la Comisión de Energía de Diputados, definiciones sobre la política energética y precisiones sobre el acuerdo con Bolivia por el gas.



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