9 de septiembre 2004 - 00:00

Lula aceptaría hoy propuesta de Lavagna

El gobierno de Néstor Kirchner descuenta que Brasil aceptará el pedido de la Argentina de postergar la Política Automotriz Común (PAC) en enero de 2006 sin mayores cuestionamientos y con una única crítica: la forma en que lo anunció la Argentina. El motivo del optimismo tiene fundamentos. Roberto Lavagna, el encargado de llevar a Brasilia la decisión de postergar el libre comercio automotor, llegará hoy a la capital del país vecino y será recibido por los principales responsables del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, incluyendo al jefe de Estado y a su principal referente político: el titular de la Casa Civil, José Dirceu, el equivalente brasileño al jefe de Gabinete argentino.

Pero además el ministro de Economía tiene ya confirmados encuentros con el ministro de Hacienda, Antonio Palocci; el de Desarrollo, Luiz Furlan; y el de Relaciones Exteriores, Celso Amorim. En otras palabras, Lavagna tendrá hoy desde las 9.00 reuniones privadas con los hombres más importantes del gobierno brasileño, en una visita con honores muy cercanos a los que se les da a los jefes de Estado. De todas formas, cualquier anuncio final y formal de acuerdo entre los dos países va a darse a conocer luego del desayuno privado que Néstor Kirchner y Lula tendrán el 21 de setiembre en Nueva York, antes de la Asamblea de las Naciones Unidas.

Desde Economía se evaluaba ayer, con cierto fundamento, que este recibimiento es un buen marco para plantear la postergación de la PAC, probablemente hasta 2010.

Lavagna, que viajará acompañado por el secretario de Industria, Alberto Dumont, está convencido de que Lula aceptará la propuesta argentina por motivos geopolíticos y de estrategiacomercial internacional. Brasil quiere tener una actitud generosa y cerrar todos los acuerdos y temas pendientes con el gobierno de Néstor Kirchner antes de sentarse a definir el tratado de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), y las negociaciones con Estados Unidos y el bloque europeo en la Organización Mundial del Comercio (OMC). Como en estos dos procesos Lula se siente un protagonista central de la región, quiere llegar a la mesa de discusiones como el representante principal del Mercosur ante el mundo.

Antes de esto, debe procurar que el bloque no muestre fisuras internas graves que puedan ser utilizadas por los otros bandos para desestabilizar la propuesta latinoamericana.

Esta intención del gobierno de Lula fue en su momento definida por Amorim bajo la fórmula de «asumir costos por liderazgo continental». Otra frase que se recuerda del canciller brasileño: al aceptar las restricciones a las importaciones de electrodomésticos por parte de la Argentina dijo que la intención del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva era «no favorecer una política de tierra arrasada».

El tema automotor no será el único que llevará Lavagna hoy a sus reuniones en Brasilia. La Argentina le planteará formalmente al gobierno de Lula la implementación de « mecanismos de compensación» para limitar el ingreso de productos del país vecino cuando se detecte un incremento importante en el volumen de importaciones y cuando éstas tengan algún subsidio oficial en cualquier momento de la cadena de producción.

Actualmente, sólo se podrían aplicar dos mecanismos de protección: las sanciones antidumping (cuando haya ayudas para reducir el precio de importación) o las salvaguardias (cuando, sin estas ayudas, haya daños a la economía del país importador en algún sector). El problema de estas dos medidas es que demandan un tiempo de investigación de por lo menos un año, lo que no serviría para enfrentar el problema de las exportaciones de Brasil hacia la Argentina.

• Idea

Por esto Lavagna busca otro tipo de restricciones más ágiles y menos burocráticas. La idea de Economía se basa en implementar bandas de ingreso, cuando las importaciones de algún producto sensible para los fabricantes locales se incrementen en un porcentaje que iría entre 50% y 100% en un plazo no mayor a tres meses. Si esto ocurre, luego de la aceptación por parte de los dos países se gatillaría una cláusula por la cual existiría la obligación de los exportadores de limitar los envíos hacia el otro país hasta volver al nivel anterior.

Las restricciones se utilizarían también para los casos cuando se pueda demostrar que los exportadores recibieron subsidios oficiales de cualquier tipo.
Actualmente, el gobierno de Lula tiene en funcionamiento planes de financiamiento de exportaciones a través del Banco Nacional de Desarrollo (BNDES), disminución de impuestos para las etapas productivas o préstamos a tasas de interés subsidiadas.

Un capítulo importante por negociar con Brasil es si dentro de los mecanismos que autorizarían la aplicación de las restricciones a las importaciones se incluirán los subsidios que apliquen los estados brasileños, sobre los cuales en teoría el gobierno de Lula da Silva no tendría influencia.

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