14 de marzo 2001 - 00:00

Más grave: Europa pone barreras contra la carne por la fiebre aftosa

Los mercados de la carne -que generan ingresos de u$s 600 millones por año- continúan cerrándose por la fiebre aftosa. Un comité técnico sanitario de Europa decidió suspender las compras al país por la existencia de esa enfermedad. Aunque el grupo de los 15 países de la Unión Europea debe aceptar el mandato, se estima que se caerían exportaciones por u$s 300 millones anuales. Paradójicamente, en Europa se vive un virulento resurgimiento de la enfermedad con base en Gran Bretaña. Pero ayer apareció el primer caso en Francia, y se extendió la alarma. Mal día tanto, recién ayer el gobierno reconoció oficialmente que "hay un foco de aftosa en Buenos Aires", mientras crece la confusión en el SENASA por un presidente renunciado y un interventor que aún no asumió.

Más grave: Europa pone barreras contra la carne por la fiebre aftosa
Europa prohibiría el ingreso de carne argentina a su territorio, hecho que sería un freno a las compras de los cortes especiales y los de alto valor enmarcados en la Cuota Hilton.

Esta situación -que se sumó a las suspensiones de compras de EE.UU., Canadá y Chile-desató ayer la desesperación de los exportadores locales que apoyaron la postura del gobierno de ocultar los focos de aftosa para preservar los mercados.


Pero el problema de la Argentina con la fiebre aftosa no es un caso aislado: el avance de la enfermedad en el mundo ya generó una «guerra de la carne» que provocó ayer el embargo de Estados Unidos a toda la carne y subproductos ingresados desde Europa y el cierre de Canadá al ingreso de todos los productos agropecuarios europeos. De esta forma, la aftosa revela abiertamente una lucha comercial que ya estaba planteada desde que el virus fue utilizado como excusa para implantar barreras paraarancelarias entre las naciones exportadoras.

En la Argentina se supo a media tarde que el Comité Veterinario Permanente de la Unión Europea había sugerido la suspensión de las importaciones de carne, aunque dicha medida debe ser ratificada por el bloque. No obstante, para atenuar el impacto, los europeos informaron rápidamente que el 15 de abril volverán sobre el tema «Argentina». Desde el país, en tanto, se reclama una rápida acción de Cancillería ante las autoridades comunitarias para impedir que apliquen una nueva barrera paraarancelaria. Para los europeos, la Argentina es un país con aftosa y la enfermedad nunca fue una limitación para sus importaciones.

El cierre del mercado europeo de carnes sería el golpe de gracia para muchos frigoríficos argentinos, fuertemente golpeados por las restricciones a los mercados de exportación y con el arrastre de problemas de fondo surgidos antes de la reaparición de la fiebre aftosa en el país.

Para el empresario Darío Ravetino, «si los frigoríficos están sin trabajar en 20 días se quiebra la cadena de pagos y se caen las empresas. Sólo queda en pie el mercado de Israel, el resto se nos cae todo...». El empresario justificó la actitud asumida por gran parte del sector hasta 15 días atrás cuando, lentamente se empezó a admitir públicamente la existencia de problemas sanitarios en el país, hasta ese momento negados pese a las denuncias de los ganaderos: «Hacíamos lo posible para defender los mercados», decía ayer ante Ambito Financiero.

Lo cierto es que la decisión de Europa de suspender el ingreso de carne argentina afectaría a un mercado que el año pasado significó 291 millones de dólares, según datos de la ex Secretaría de Agricultura de la Nación. La Unión Europea compró el año pasado 107.792 toneladas de carne sobre un total colocado de 329.148 toneladas. Sobre dicho volumen, Alemania adquirió 49.577 toneladas. Los empresarios coincidían en que si se confirma la decisión europea, peligran los embarques rumbo a Europa y la colocación de contenedores alistados en puertos.

La Cuota Hilton representa el mayor interés para los exportadores ya que se cotiza a valores superiores por calidad y porque ingresa sin aranceles. Si bien en buenos momentos -tres años atrás-los cortes Hilton supieron alcanzar un precio de u$s 11.000 por tonelada, los promedios logran u$s 8.500. Durante noviembre pasado se desató la crisis por la «vaca loca» y se paralizaron las exportaciones con precios que se deprimieron desde u$s 7.000 hasta un piso de u$s 3.000 por tonelada de carne, aunque dicha situación ya se superó y los valores rondan ahora en u$s 7.500.

La mayor inquietud de los exportadores se centraba ayer en la actitud del gobierno ante la probable pérdida de mercados de la carne. De hecho, un vocero del
Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) confirmó que su país decidió dejar de comprar carne argentina al menos en forma provisoria aunque retroactiva, mientras Canadá ejerció el mismo derecho. En tanto, desde la Subsecretaría de Agricultura -con Eduardo Manciana confirmado en su cargo, al menos por ahorano se emitían juicios ni opiniones, impregnando a la situación de un marco de incertidumbre y desconcierto.


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