Gallardo Barreyro: "Por la caída económica, en 2021 vamos a tener un rebote matemático"

Economía

La analista coincide con proyecciones del mercado, previendo para la economía una caída de 12% este año y una recuperación de 5% el que viene.

Economista recibida en la UBA, con posgrados de especialización en mercado de capitales y en el mercado de gas y petróleo, Martina Gallardo Barreyro es analista senior de Moody’s y se encarga de seguir lo que sucede en el sector corporativo de Argentina. En diálogo con Ámbito, aportó su mirada respecto del impacto que tienen las medidas que viene tomando el Gobierno desde el 15 de septiembre en lo que refiere al financiamiento de las empresas.

Periodista: Luego de un 2020 muy malo, ¿prevé que en 2021 las compañías tengan alguna posibilidad de rebote?

Martina Gallardo Barreyro: Vamos a tener un rebote matemático, porque la actividad cayó tanto durante la cuarentena que es normal que a medida que se vayan flexibilizando las restricciones la economía vaya tomando un poco más de ritmo. Las últimas proyecciones que tenemos están en línea con el mercado: una caída de 12% este año, una recuperación de poco más del 5% el año que viene. Eso implica que tras tanto tiempo de recesión, recordemos que empezó en 2018, vamos a ver una recuperación tibia en relación a la profunda caída. Y eso habla de los problemas de base que tiene Argentina, que van mucho más allá de haber podido reestructurar la deuda, por ejemplo.

P.: ¿Las medidas del 15 de septiembre perjudicaron a las grandes empresas más de lo que ayudó la reestructuración soberana?

M.G.B.: Los corporativos, incluso durante la reestructuración soberana, estuvieron refinanciando sus propias deudas, no solo en los mercados locales sino también en los internacionales. Y fueron bastante exitosas, porque gran parte de los vencimientos pudieron ser refinanciados. Si bien la situación no era óptima, se esperaba que la reestructuración de la deuda soberana abriera una ventana para las compañías. Pero el cepo la cerró. Las empresas venían logrando exchanges amistosos y eso cambió la carátula. Y, si bien pueden seguir siendo amistosos, ya no es lo mismo, lo que genera no solo un costo financiero, sino también uno reputacional para las compañías argentinas que deban salir a refinanciar deuda en estas condiciones. Recordemos que hace unos meses el BCRA había determinado que las empresas no iban a poder acceder al MULC si tenían dólares en cuenta, con lo cual las medidas del 15 de septiembre llegaron en un momento en el que las empresas ya se estaban deshaciendo de dólares, por lo que están debilitadas.

P.: Tras aquellos anuncios hubo algunos gestos hacia el mercado. La baja de retenciones primero y luego una flexibilización en el acceso al mercado de cambios para empresas. ¿Mejora la situación?

M.G.B.: Las medidas son cortoplacistas. El problema de fondo es la confianza. Lo que se requiere es estabilidad en las reglas de juego. Las retenciones son un mecanismo de ajuste para todos los gobiernos, dependiendo de la situación fiscal. El problema de fondo es la macroeconomía argentina, que es muy débil. Respecto de la nueva regulación anunciada el 8 de octubre, es positiva, pero no cambia la situación de que las empresas se vean obligadas a refinanciar pasivos bajo las condiciones impuestas por el BCRA, en un mercado financiero poco dispuesto a hacerlo, dada la incertidumbre respecto a políticas económicas futuras y al pobre rumbo económico y financiero del país. Es positivo solo para aquellas que puedan refinanciar y tengan acceso a dólares de exportación, porque les permite usar esos recursos y da visibilidad al fondeo de pagos futuros.

P.: Las dificultades para refinanciar deben depender mucho del sector.

M.G.B.: Hay compañías con perfiles muy fuertes y operaciones internacionales, que tienen acceso a dólares en el exterior, que pueden sobrellevar esta situación si el cepo se restringe a estos seis meses iniciales. Por ejemplo, aquellos que exportan y tienen acceso al mercado. Pero las compañías con generación de fondos en el mercado local y con moneda en deuda extranjera están en una posición de mayor debilidad.

P.: Usted sigue con particular atención lo que sucede en petróleo y gas. ¿Qué observaciones tiene respecto de Argentina en este 2020 tan malo para el sector?

M.G.B.: Petróleo y gas es un mundo muy heterogéneo, aunque todas las empresas están siendo afectadas, porque no existe una política energética en el país. Para este sector, con grandes necesidades de inversión, las restricciones al financiamiento hacen difícil el poder empezar. Las inversiones que requieren las empresas de petróleo y gas son tan grandes, en comparación a las posibilidades de financiamiento que brinda el mercado local, que las lleva a necesitar de los mercados internacionales. Con lo cual, las medidas que debilitan su posicionamiento en los mercados internacionales de deuda van a restringir el crecimiento el año que viene. Porque hablamos de inversiones de largo plazo, que necesitan empezar ya. Hay empresas que necesitan capital intensivo y si no tienen acceso al financiamiento se tienen que reducir. Por otra parte, el mercado de gas, previo a la pandemia y a la caída de los precios internacionales por el tema de la OPEP, ya venía cayendo. Y la recuperación económica es muy gradual, por lo que las empresas no pueden apostar a inversiones de largo plazo. Sigue siendo rentable invertir en Argentina, por lo que las compañías siguen siendo rentables, aunque no como antes.

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