Miami - Los resultados económicos de la Argentina sorprendieron por la mejoría lograda en los últimos meses, aunque el plan del ministro Roberto Lavagna es «inconsistente» con un crecimiento económico sostenido, y será muy difícil lograr el superávit primario que prometió el país a los organismos multilaterales, según un informe de Merrill Lynch difundido ayer en Wall Street.
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El estudio, realizado por el economista Pablo Goldberg, indica que el desafío actual es recuperar la normalidad sin alterar el equilibrio alcanzado, y encontrar fuentes de crecimiento «más legítimas» que el tipo de cambio alto que impulsa Lavagna. Para la agencia de inversiones, la Argentina desafió las predicciones negativas de muchos, aunque aún le falta afianzar la recuperación para recibir un nuevo impulso de los capitales extranjeros.
«Luego de la cesación de pagos, la devaluación y la inestabilidad política, muchos predijeron que para estos días la economía iba a estar sufriendo hiperinflación, una recesión interminable y el caos social», afirma el informe.
Agrega que sin embargo, «la economía ha pasado ya el punto más bajo, el crecimiento muestra signos de recuperación, con la estabilidad del peso ha mejorado la confianza de los consumidores y la inflación está por debajo de 0,5 por ciento por mes».
«¿Qué es lo que puso fin a la recesión?», se pregunta Merrill Lynch, antes de enumerar cuatro factores principales: a) se frenó la fuga de capitales, luego del congelamiento de depósitos, la imposición del control de capitales y la cesación de pagos en la deuda externa; b) se otorgaron nuevos estímulos fiscales como los subsidios a desocupados, y se incrementó al mismo tiempo la recaudación, sobre todo por las retenciones a la exportación; c) aumentó la liquidez por la desprogramación parcial de los depósitos y el uso de cuasi monedas; d) el peso se mantuvo estable, por los controles de cambio y las políticas adoptadas para evitar una espiral inflacionaria. Ahora, para Merrill Lynch, el principal desafío «es lograr la normalidad en la economía sin afectar al equilibrio actual».
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