Superada la epidemia de fiebre aftosa y justo cuando la Argentina se prepara para recomenzar sus exportaciones de carne a la Unión Europea, un nuevo frente de conflicto para el sector de ganados y carnes, amenaza con extender un problema sanitario a ámbitos de todo el intercambio comercial y podría llegar hasta las usinas de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Con argumentos sanitarios, ya no justificados y que rozan la imposición de barreras -paraarancelarias- Chile frena las exportaciones de carne sin hueso argentina y perjudica al país en casi $ 100 millones.
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Los mismos empresarios de la carne amenazan con arrastrar el tema en una resolución de controversias a nivel internacional, ya que las autoridades sanitarias y políticas de la Argentina y Chile no avanzan en una definición del tema.
Unos 50 frigoríficos argentinos están habilitados por el Servicio Agrícola Ganadero de Chile para exportar carne bovina a dicho mercado, pero desde la reaparición de la fiebre aftosa en los rodeos argentinos los trasandinos ingresaron en un plan de emergencia que canceló todas las compras de carne de los países afectados como la Argentina. Pese a que la Argentina logró controlar la epidemia de aftosa, los chilenos ratifcaron que no reanudarán sus compras hasta que la Oficina Internacional de Epizootias reconozca al país como libre de aftosa. Pero en materia de restricciones los chilenos van por más: «Es inadmisible la mala voluntad de las autoridades sanitarias chilenas para responder a nuestros requerimientos de información sobre la evaluación de riesgo de otros proveedores de carnes bovinas. Tampoco puede aceptarse la negativa de enviar una misión de reconocimiento de la situación sanitaria local. Si así se hubiera hecho, aplicando las disposiciones multilaterales ya estaría abierto el mercado para nuestras carnes», indicaba en un duro comunicado la Asociación de Industrias Argentinas de Carnes (AIAC), que conduce Héctor Salamanco. Los empresarios argentinos comenzarán a reclamar señales de «reciprocidad» con las autoridades chilenas. ya este año se manifestaron trabas en el ingreso de diversos productor argentinos, por caso, aceites, mientras otras tantas producciones trasandinas llegan al país sin inconvenientes. « A pesar de los vencimientos de las habilitaciones sanitarias de las plantas chilenas de frutos de mar, el SENASA autoriza las importaciones de esas producciones. Otro tanto ocurre con los productos de su oferta exportable», dicen los empresarios argentinos nucleados en la AIAC.
Los empresarios, en última instancia, tenían claras expectativas en la visita que el presidente Fernando de la Rúa iba a realizar a su par chileno Ricardo Lagos esta semana. Sin embargo, dicha visita fue cancelada hasta marzo y ahora cualquier negociación queda en manos del organismo sanitario argentino (SENASA). La expectativa de la cadena de ganados y carnes ya fue expuesta, la semana anterior, por las entidades del campo (Coninagro, CRA, Sociedad Rural Argentina y Federación Agraria Argentina) ante el titular del SENASA, Bernardo Cané.
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