14 de mayo 2001 - 00:00

Otro grave problema por la aftosa

El efecto aftosa daría un golpe directo sobre la producción e industrialización de porcinos en el país y haría peligrar inversiones por u$s 100 millones previstas para los próximos cinco años.

La sobreoferta de carne brasileña -un problema que afecta a este sector desde hace varios años- podría deprimir más el ya afectado sector porcino argentino y perjudicar a las provincias productoras como Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe.

La nueva preocupación se centra en la reaparición de focos de fiebre aftosa en el sur de Rio Grande Do Sul. Esta situación ya provocó el cierre del mercado de Rusia para los exportadores de cerdos, hecho que imitarían otros importadores europeos esta semana.

En consecuencia, el problema sanitario que afecta a los estados del sur de Brasil obligaría al país vecino a buscar nuevos rumbos para su mercadería a base de cerdo, otro de los animales biungulados, susceptible de fiebre aftosa.

Rusia esperaba comprar alrededor de 60 mil toneladas de carne este año en Brasil, excedente que podría ser volcado al mercado argentino con efectos devastadores sobre la producción, vía menores precios. Al menos, eso temen las empresas agrupadas en la Asociación Argentina de Productores Porcinos (AAPP).

Brasil exportó a la Argentina 35.000 toneladas el año pasado, 10% más que en el '99 y casi 60% del total importado por el país.
«Es inconcebible que siga aumentando sus exportaciones a la Argentina un país que subsidia su producción de cerdos, que tiene empresas que hacen dumping tanto en cortes frescos como en fiambre, que nos expone a sus problemas sanitarios, que no realizan análisis de triquinosis y, además, amenaza con restringir la compra de carnes argentina», decía Daniel Fenoglio, presidente de la entidad que reúne a los productores porcinos.

• Oferta

Sobre un total de 60 mil toneladas de carne porcina que Brasil estimaba colocar en Rusia, ya entregó 20.000 toneladas. Las 40 mil restantes llegarían a la Argentina vía empresas -algunas de capitales argentinos-que ya colocan productos en el país. De hecho, la semana pasada algunos frigoríficos recibieron ofertas de proveedores brasileños a precios «muy convenientes» para las industrias a cambio de un aumento en el stock de compra.

Brasil ya colocó 14 mil toneladas de carne de cerdo en la Argentina, 5% más que durante el primer cuatrimestre del año anterior. Si el excedente brasileño que no puede colocarse en Rusia llegara al país, la previsión de aumento de importaciones crecería notablemente.

La producción porcina ya tuvo varios problemas de competitividad por causa de Brasil. «Se redujo el stock y se dejó en el camino mucha mano de obra.

La competencia de Brasil podría generar la desaparición del sector productivo y, posteriormente, del sector industrial», advertía
Juan Ucelli, gerente de la Asociación Argentina de Productores Porcinos.

De hecho, los productores ya hicieron presentaciones contra Brasil ante el Tribunal Arbitral del Mercosur por las ventas a valores subsidiados y ante la Secretaría de Industria por derechos compensatorios. Pero no obtuvieron resultados positivos «por el brillante accionar de los negociadores brasileños y por la inoperancia y desinterés de los funcionarios argentinos», dicen los productores de porcinos en tono de crítica. Sin embargo, recientemente realizaron otra presentación ante la Secretaría de Industria y Comercio por venta brasileña a precios de dumping. Esta semana avanzarán sobre el ministro de Economía, Domingo Cavallo, porque, si bien saben que están entre las prioridades del plan reactivante, «una respuesta tardía puede resultar el final para muchos productores». También Carlos Ruckauf, Juan Manuel de la Sota y Carlos Reutemann estarán entre los interlocutores de los productores de porcinos. «El final de nuestras agroindustrias afectará seriamente las economías regionales», afirman.

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