El precio de la hacienda ya cayó 5% en agosto y acumula un recorte de 15% en los últimos dos meses por la baja más pronunciada en el consumo interno debido a la recesión.
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Si bien el problema con la fiebre aftosa hizo volcar al mercado interno parte de la mercadería supuestamente destinada a la exportación, el consumo argentino de carne se sigue manteniendo a un ritmo sostenido. Por este motivo, los precios no cayeron más, y el reacomodamiento del mercado se inició recién a partir de mayo.
El índice de Ambito Financiero, promedio entre una docena de categorías que operan en el mercado concentrador de hacienda, se ubicó ayer en $ 0,6615, 1% inferior al valor del martes y 14,8 por ciento superior al obtenido a fines de febrero ($ 0,7785). Sin embargo, la evolución de precios varía según las categorías.
Hoy el novillo en pie se ubica en $ 0,78/kg vivo contra $ 0,81 de marzo y distantes de los $ 0,85/ kg de setiembre del año pasado. Las vaquillonas, en tanto, se ubican en un valor que fluctúa entre $ 0,73-0,90, valor similar al de principios de año, aunque 10% inferior a los máximos marcados, incluso en junio, cuando el promedio de la categoría se ubicó en $ 90, según datos oficiales.
Para el analista Ignacio Iriarte, «después de varios meses de restricciones -aftosa, inundaciones, inmovilización-, la oferta de ganado está hoy plenamente recuperada. Para los meses próximos, no podría esperarse otra cosa que un aumento estacional de la oferta, con un pico en octubre-noviembre», indicaba en su publicación «Informe Ganadero». «El aumento de la oferta de carne -que incluye lo que antes se exportaba-es proporcionalmente superior a la baja del precio al mostrador», sostiene el especialista.
Las ventas mermadas de los matarifes golpearon también a las ventas directas tanto como la reprogramación de compras de los frigoríficos y supermercados. Lo cierto es que el cierre de los mercados, que se mantendría al menos este año y la actitud de los consumidores serán determinantes en la fijación de precios.
Nuevas bajas
Con este marco, los valores en góndola siguen su escalada bajista, aunque, según algunos analistas, se podrían prever nuevas bajas para los consumidores.
Mientras el mercado internacional sigue restringido, los precios en el mundo se mantienen firmes tanto en productos vacunos como subproductos.
Con este escenario llegaron noticias sobre la habilitación a las importaciones de carne uruguaya (ver aparte). En realidad, es una medida recíproca que se cumplirá en dos direcciones, si los valores resultan convenientes. En Uruguay también se afectaron los precios por el cierre del mercado europeo de carnes por aftosa, aunque los recortes fueron más escalonados y desde el inicio del problema sanitario. Los precios uruguayos de carne cayeron casi 20% este año, y en el último mes la pérdida suma 3% para valor de novillo gordo. El precio del novillo cotizó ayer en Uruguay a u$s 0,631 contra u$s 0,783 del valor en la Argentina.
El año pasado la Argentina compró carne vacuna uruguaya por u$s 12,7 millones (casi 10 millones de kilos) y desde principios de 2001 hasta el 31 de julio se habían importado u$s 5,6 millones de carne por 4 millones de kilos, un valor poco significativo para el consumo interno que pasa a cubrir nichos de demanda muy puntuales.
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