9 de enero 2002 - 00:00

Prevén aumentos en insumos del campo

Los negocios de productos agropecuarios se encuentran parcialmente paralizados y las subas en algunos productos en las góndolas inquieta a los empresarios rurales que se sienten juzgados cuando la rentabilidad del campo está en seria discusión.

Si bien las mercaderías perecederas -especialmente lácteos y frutihortícolas-se operan con normalidad por las necesidades que imponen su origen, el resto de las transacciones se frenó ante la falta de normativa que amplíe los anuncios ya realizados por el Ministerio de Economía.

Otra excepción se da en el comercio de ganado destinado a faena, el que se realiza por las necesidades de los productores de obtener liquidez en un mercado con la cadena de pagos rota. El hecho de que la mayor parte de la producción vacuna de carne se destina ahora sólo al mercado interno influyó en la «tranquilidad» temporal de los operadores. Luego, se supone que los valores de la carne de consumo interno aumentarían ante la presión de faenadores que buscarán -a instancias de mejores precios-los cortes más adecuados para cubrir los compromisos externos, hoy frenados por el problema de la aftosa.

Las cuatro entidades del campo se reunieron ayer en Buenos Aires para analizar las medidas del gobierno. Coincidieron en pedirle una entrevista conjunta a Eduardo Duhalde e instan al gobierno a definir el tipo de cambio para las importaciones, un dato vital ya que el campo utiliza muchos productos en base a insumos importados.

En medio de la reunión hubo algún enfrentamiento verbal entre los dirigentes de las «cuatro grandes», ya que algunos apoyan con más fervor la devaluación impuesta esta semana por el gobierno nacional. Otros, insisten en que «la devaluación no es todo para el campo», según repitieron en el encuentro. «Entre los ruralistas existen nostálgicos de la convertibilidad», repetía después uno de los participantes.

Por su parte, Confederaciones Rurales Argentina (CRA) - encabezada por Manuel Cabanellas y Mario Llambías-alertó que «se quiere imponer en la sociedad el concepto de que el aumento de los precios de productos alimenticios fue motivado por los valores de la materia prima del sector» y deslizó que en estas nuevas reglas económicas -sobre las que muchos empresarios rurales dudan-«los productores agropecuarios están entre los más perjudicados».

•Golpes

La entidad ruralistas CRA que integra el Grupo Productivo y aceptó a regañadientes que Ignacio de Mendiguren (considerado por algunos como impulsor del fantasma de las retenciones para el campo) pase a controlar en Ministerio de la Producción del cual dependerá -luego de modificada la Ley de Ministerios-, la secretaría de Agricultura, grafica que el campo fue golpeado por:

•El aumento de los insumos que se importan
. En efecto, el campo invierte 7.000 millones de dólares anuales, de los cuales más de 15 por ciento son productos importados. El encarecimiento del dólar encareció de antemano los insumos del campo (fertilizantes y agroquímicos).

•La deuda millonaria con el sector financiero y de ventas de insumos, agravado con el veto del artículo de la Ley de Emergencia Económica que permitía pesificar hasta 100.000 pesos las deudas superiores a ese valor y negociar el monto restante en dólares
.

Lo cierto, y en esto coinciden todas las entidades, muchos productos que «llegan desde el campo» se han encarecido en los últimos días aunque los productores sintieron cierto ajustes en sus ingresos. Por caso,
los precios de la leche pagados a los productores cayeron violentamente en el último mes y hoy rondan entre 9 y 12 centavos por litro mientras en las góndolas se ubicaban entre 75 y 85 centavos el litro y ayer treparon hasta $ 1 por litro en algunos comercios.

En relación con el aumento del precio del pan, se indica que la incidencia de la harina es de sólo 25%. El presidente de la
Federación Argentina de la Industria Molinera, Carlos Boero, indicaba que «si la harina subiera 30 por ciento, el pan no puede subir más de 6 centavos por kilo». Lo cierto es que los panaderos se cubrieron anticipadamente por el previsto aumento del trigo (en pesos) que terminaría afectando, en mayor o menor medida, el valor de la harina.

«Aquí los que distorsionan los precios son los intermediarios», decía el titular de
Coninagro, Mario Raiteri, al ser consultado por Ambito Financiero, y ejemplificaba que «una jaula de lechuga cuesta en La Plata - uno de los cordones productivos más importantes-en $ 1,70 pero en las góndolas de supermercados o verdulerías la lechuga se cobra $ 3 el kilo». Otro tanto ocurre con la papa: «Es un producto exclusivo del mercado interno que se cosecha por zonas y su precio, ahora bajo, depende del nivel de recesión. Pero para producirlo se utilizan agroquímicos importados, fungicidas que se cotizan a valor dólar y que aumentarán ahora al compás de la devaluación», decía Raiteri.

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