Como era de esperar, el intento oficial de encarar otra reforma previsional terminó desatando una tempestad entre la cartera laboral y el sector privado. Pero esto no debería ahora sorprender. Ya que era demasiado ambicioso pensar en que se arribaría a un consenso de reforma en una mesa en la cual se sentarían catorce «especialistas» de todos los sectores involucrados -como las empresas, sindicatos, AFJP, legisladores, abogados y sector público-. Donde el disímil sesgo filosófico de sus integrantes auguraba un difícil tránsito hacia el consenso.
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Luego de conocerse las bases del proyecto de reforma previsional adelantado por este diario el lunes pasado, surgieron -para el gobierno-inexplicables cortocircuitos que impidieron que los catorce integrantes de la comisión especial para la reforma del régimen previsional firmaran el acuerdo.
Según fuentes de la cartera laboral, aún no se explica cómo puede ser que el jueves pasado los catorce dieron su acuerdo al texto del proyecto y ahora se niegan a rubricarlo.
Desde el sector privado argumentan que se modificó el texto que fuera aprobado la semana pasada.
La ministra de Trabajo, Graciela Camaño, anunció ayer que le elevaría al presidente Duhalde la propuesta a la que arribó la comisión de expertos para reformular el sistema previsional.
La tempestad provocó una reunión extraordinaria del Comité Directivo de la Unión de AFJP. Como primera reacción a este contrapunto previsional, las AFJP prometen ahora actuar con más firmeza y vehemencia en la defensa del sistema de capitalización.
«No se llegó a una propuesta de consenso porque no se respetó el pacto que planteaba que el informe final sólo sería firmado por todos sobre un acuerdo total», explicó uno de los directivos de la UAFJP.
Los principales cuestionamientos de las AFJP al informe de la cartera laboral proveniente de la comisión de expertos son:
• No hubo consenso sobre el texto del informe.
• No se respetaron las recomendaciones del informe de la OIT que sólo planteaba la necesidad de hacer algunos retoques, pero manteniendo la actual estructura del sistema actual.
• No se realizaron los estudios económicos y financieros que avalen la factibilidad de las recomendaciones de la comisión.
A todo esto, las AFJP se despacharon, al igual que la cartera laboral, de la presentación de un proyecto de la diputada América González -que tenía a su asesor como integrante de la comisióndestinado a eliminar, en la práctica, la jubilación privada.
Lo cierto es que nadie se atreve a recomendar que un gobierno de transición encare una reforma estructural como la previsional. Sobre todo cuando el margen político es bien escaso.
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