23 de febrero 2001 - 00:00

Retrocede la Argentina por la aftosa

El status de libre de aftosa de la Argentina ha sido suspendido debido a un cambio reciente en la política de control de la enfermedad." El mensaje oficial de la Oficina Internacional de Epizootias (OIE) fue transmitido al mundo a través de la página de Internet y golpeó de lleno en el sector ganadero que teme pérdida de mercados y afectación de toda la cadena comercial.

Desde el gobierno, en tanto, se indicaba que la nueva condición de la Argentina es «en observación sin pérdida del status, al menos hasta mayo próximo, cuando la OIE se vuelva a reunir en París para analizar la condición sanitaria de sus países miembros».

Respaldo

La suspensión del status de la Argentina es, sin embargo, un logro en las negociaciones diplomáticas en el seno de la OIE y un respaldo a la «estrategia de ocultamiento» que surgió junto a la aparición de animales con serología positiva en el país. En efecto, el organismo sanitario internacional suspende al país por las modificaciones en «la política de control» y no por la existencia de focos de fiebre aftosa, como ocurrió ayer mismo con Gran Bretaña, situación que coloca a la Argentina en una posición más cómoda para negociar dentro de la OIE y con los países demandantes de carne.

Mientras, Víctor Machinea, titular del SENASA, se reunirá hoy con sus pares de Chile, y el lunes, con los de Paraguay; Eduardo Greco, vice del organismo sanitario, partió anoche a Canadá, donde hoy expondrá el plan sanitario, el mismo que el lunes será presentado oficialmente a Estados Unidos.

Sin embargo, los productores argentinos siguen sin conocer oficialmente la «regionalización y las zonas de vacunación», aunque suponen que coinciden con las áreas sanitarias críticas, donde muchos de ellos denunciaron focos, en definitiva, las principales zonas ganaderas del país.

Con este escenario, surgió ayer también el oportunismo político con pedidos de renuncia contra el secretario de Agricultura, Antonio Berhongaray, y contra los funcionarios del SENASA, aunque al menos el funcionario pampeano fue respaldado por José Luis Machinea, ministro de Economía.

Visiones distintas

Mientras se rehabilitaron las fundaciones que hicieron historia -por diversos motivos-en la erradicación de la fiebre aftosa, desde la producción aparecen opiniones con diferentes visiones. Las entidades grandes recién ahora comienzan a admitir públicamente problemas con la aftosa, mientras las agrupaciones más pequeñas generan voces que se multiplican:

«El plan de regionalización posterga a las zonas afectadas, y no aparecen propuestas de apoyo a los productores danmificados», decía desde la
Confederación Chaco y Formosa (CHAFOR), Ricardo Buryaile, quien está reclamando para su región un sistema de garantía nacional y apoyo provincial que permita, eventualmente, faenar la hacienda en la zona de conflicto sin perjudicar a los ganaderos formoseños. Desde Santa Fe, en tanto, Angel Girardi, de Asociación de Productores Bovinos Argentinos (Aprocaoba) decía que «se buscan culpables, pero hay que hablar de los perjudicados, el país y los productores que pagamos la lucha contra la aftosa». Horacio Delguy, del Frente Agropecuario Nacional (FAN), posee animales que fueron vacunados durante dos oportunidades y aduce «pérdidas de 50 kilos por animal por la fiebre posvacuna». Como dirigente, dice que «la credibilidad del SENASA se perdió... nadie explica qué pasó ni cómo es el virus que ataca nuestros animales».

Desde la industria, en tanto, se espera con preocupación la presentación ante
EE.UU. y Canadá, aunque desde el organismo sanitario estadounidense se indicaba anoche que no habría medidas en contra de la carne argentina, el antecedente de Brasil es una mala señal a los mercados. Desde algunos sectores se preguntaban ayer por qué la Argentina no presionó con la presunta existencia de «vaca loca» en Brasil para evitar el cierre parcial del mercado vecino.

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