Sin paz, paritarias y "62" alteran a la CGT
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Julio De Vido
Sin embargo, ahora también celebran la llegada de Sergio Massa. Y hacen una observación. Quieren una normalización del INDEC para dominar la inflación pero, en paralelo, temen que una salida violenta de Moreno podría disparar una escalada en los precios.
Ayer, antes de participar del Consejo del Salario, la «mesa chica» de la CGT definió la táctica común a llevar a la mesa con empresarios, dirigentes del campo, la CTA y el gobierno. No extrañaron a Luis Barrionuevo, excluido de esa discusión por orden presidencial.
Todavía, salvo el primer encuentro la semana siguiente a la elección de la nueva cúpula, no se volvió a convocar al Consejo Directivo. Por ahora, sin embargo, Moyano mantiene en pie su compromiso de tomar decisiones colegiadas y recurre a la «mesa chica».
En esas rondas, varios dirigentes plantearon que salvo una muy eficaz política oficial para frenar la inflación, para el tercer cuatrimestre del año deberán pedir una actualización salarial. Moyano no sabe qué decir: el último tramo del aumento que consiguió para Camioneros se completa recién en diciembre próximo.
Pero no todo se limita por estas horas en la CGT a la cuestión salarial. Está en caja, contenido, un tironeo político referido a cómo se repartirá, en octubre, el control de las 62 Organizaciones Peronistas, ala gremial del PJ, que ahora conduce Gerónimo «Momo» Venegas.
Sobre Venegas, jefe del gremio que nuclea a peones de campo, Kirchner puso una ficha negra. Lo apartó del PJ nacional y Moyano, en persona, tuvo que interceder y dar garantías para ratificarlo como secretario de Interior de la CGT que él comanda.
Sobre todo, la Casa Rosada le factura a Venegas que se mostró demasiado cerca del campo, y muy distante del gobierno, en medio del conflicto con los chacareros que terminó con una derrota estruendosa para los Kirchner. Venegas, de hecho, no movilizó a ninguna marcha K. Con los plazos de conducción a vencer en la Seis-Dos, ya aparecieron caciques gremiales que plantean que si se parceló la CGT para montar un régimen de unidad, ese mismo esquema se debería aplicar en la que es «la rama gremial» del Movimiento Nacional Justicialista.
«No podemos tener un jefe de las 62 que no hable con el jefe del PJ», sostuvo un dirigente de un gremio grande con pretensiones de ponerse ese traje. Por lo bajo, ya comenzó el carroñeo de Venegas.
P.I.




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