Roma (EFE, ANSA) - El gobierno italiano anunció ayer que intervendrá para salvar de la quiebra al gigante agroalimentario Parmalat mediante una ley que permitirá situarlo de forma inmediata bajo administración controlada para conjurar el riesgo de quiebra. La empresa, según investigadores judiciales, falsificó sus balances de los últimos años para cubrir un déficit estimado en 7.000 millones de euros (unos u$s 9.000 millones). El Consejo de Administración de Parmalat aceptó la intervención en asamblea extraordinaria y emitió un breve comunicado en el que se tomaba nota de la iniciativa del Ejecutivo y se anunciaban las «medidas oportunas» para facilitar la intervención. Un vocero de Parmalat señaló, además, la «gratitud» de la empresa por el «gran esfuerzo» realizado por el gobierno de Silvio Berlusconi. Sin embargo, en la reunión de ayer no se anunciaron renuncias en la cúpula directiva de la sociedad, como era esperado. Durante la jornada se había especulado con la posibilidad de que fuera nombrado interventor el propio presidente de Parmalat, Enrico Bondi, especialista en empresas en crisis y que se puso al frente del grupo alimentario la pasada semana en sustitución del fundador Calisto Tanzi.
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En medida «urgente», el Consejo de Ministros aprobó un decreto-ley para evitar la quiebra de las grandes empresas en dificultades que recorta los tiempos de intervención y permite el nombramiento de un comisario extraordinario con amplios poderes. Al mismo tiempo, el gobierno anunció que solicitará a la Comisión Europea que reconozca el estado de crisis en el sector lácteo italiano, para que se deroguen las limitaciones existentes a las ayudas estatales a los ganaderos. El ministro de Industria, Antonio Marzano, explicó ayer que el decreto será publicado en el Boletín Oficial del Estado -requisito indispensable para su entrada en vigor-hoy mismo y en el caso de Parmalat el principal objetivo es «salvaguardar el empleo». La empresa cuenta con cerca de 37.000 empleados en 30 países.
La Bolsa de Milán suspendió ayer la cotización de las acciones del grupo Parmalat, que el lunes habían perdido 63% de su valor en apenas cuatro minutos de oferta, a la espera de las decisiones de Roma para impedir su quiebra.
El déficit de 7.000 millones de euros, según los investigadores que están tratando de reconstruir las cuentas falsificadas para avalar una liquidez que no poseía, está constituido por los 4.000 millones de euros «fantasma» de Bonlat --filial de la agroalimentaria en las islas Caimán-más otros 3.000 millones de euros en bonos que figuraban en los balances como readquiridos. Los fiscales sospechan que las irregularidades, si bien de menor envergadura que las cifras colosales reveladas al destaparse el caso del «Enron europeo», empezaron hace 15 años, cuando la empresa atravesó un período de crisis.
El ex director financiero del grupo Fausto Tonna, considerado como la mente financiera, fue interrogado ayer durante todo el día por los fiscales de Milán, a quienes dio su versión sobre la falsificación del depósito de 4.000 millones de euros en una supuesta cuenta en el Bank of America, el mayor de Estados Unidos, y que ayer hizo una denuncia ante la Justicia milanesa. Según trascendidos, Tonna, ex mano derecha de Tanzi, dijo que «no tomó ninguna decisión por iniciativa propia», descargando así la responsabilidad del inmenso fraude sobre sus superiores. La maniobra, según versiones publicadas ayer por los más importantes diarios italianos, incluyó la falsificación del logo del banco estadounidense utilizando un scanner y la destrucción de documentos comprometedores que ahora una unidad especializada de la Guardia de Finanzas (policía tributaria) está tratando de recuperar en la memoria de una computadora utilizada para realizar los tráficos ilegales.
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