8 de mayo 2001 - 00:00

Ya hubo ruptura de la cadena de pagos

Ya hubo ruptura de la cadena de pagos
Pese a que la siembra de trigo aumentaría hasta 10% este año la cadena agrícola atraviesa su peor momento financiero hecho que hace tambalear al mercado de granos. Mientras los precios siguen en caída, la sucesión de malas noticias podría hacer desaparecer a grandes jugadores agrícolas, entre ellos molinos, exportadores y acopios que ayudan a consolidar una actividad que mueve más de u$s 7.000 millones anuales. La cadena de pagos ya está cortada en el sector agrícola y este hecho tiende a cambiar el ritmo de negociación.

Las altas tasas de interés, impuestos nuevos que no pueden descargarse como pago de otros impuestos y deudas de arrastre generan un círculo vicioso en un sector que se asume en crisis.
Plazos de pagos diferidos o postergados generan una intermitencia de problemas que ubican a algunas empresas al borde del default.

No obstante, el hermetismo resulta un atajo para los integrantes de la cadena comercial: el temor a la desaparición de históricos jugadores y la posibilidad de una mayor concentración de operadores plantearían un nuevo escenario para la actividad agrícola con un achicamiento del horizonte de negocios.

Maquinaria

La debilidad del engranaje financiero se sustenta también en una disminución en las compras de implementos necesarios para continuar con la actividad del campo: las empresas vendedoras de maquinaria agrícola coinciden en que las ventas cayeron 30% en relación con el año anterior pero si se invierte la ecuación se dice que hoy sólo venden 30% de lo que solían colocar en años más prósperos como '96/'97. Otro tanto ocurre con el sector que fabrica y comercializa fertilizantes y agroquímicos, los que acusan mermas de 50% en las ventas aunque, desde el lado de la producción se indica que el aumento en los precios es una de las causas de dicho recorte. Mientras las empresas de maquinaria agrícola no sufren incobrables -las compras se realizan al contado o con garantía bancaria-los vendedores de insumos acumulan importantes montos a cobrar por las últimas tres campañas.

Este panorama sombrío para las empresas agrícolas genera como resultado una situación inestable para toda la cadena de pagos, la que se muestra agravada por nuevos impuestos o encarecimiento de los créditos ante una situación macroeconómica compleja.

La imposición del impuesto a los débitos y créditos en cuentas corrientes golpeó de lleno sobre el corazón de los negocios. En el Mercado a Término de Buenos Aires (MAT) se vive en estado de asamblea permanente por el gravamen que afecta en 0,075% a los operadores, que desequilibra el ingreso de los corredores y terminaría por afectar el volumen de operaciones.

Los corredores indican que el impuesto genera un impacto de 15% sobre sus comisiones (1% del total de la operación) ya que terminan pagando el gravamen sólo por operar dinero de terceros. El MAT está exento del impuesto pero sus operadores tributan mientras la operatoria incluye una reposición diaria de diferencias de precios, situación que exige un flujo de fondos activo. De esta forma, se teme un recorte hasta 30% en los negocios de granos.

Dominó

Por otro lado, una importante firma exportadora de granos, que en volumen de operatoria supo ocupar el segundo lugar entre las más importantes del país ya acumula 15 días con cesación de pagos. El monto involucrado de las deudas a toda la cadena de comercialización superaría levemente u$s 200 millones, casi 4 veces las tenencias de la empresa, que posee un puerto (valuado entre u$s 40 y 50 millones) y poco más de una docena de acopios propios. La «caída» de esta firma provocaría un efecto dominó sobre varios acopiadores que recibieron mercadería como parte de encaje de negocios realizados por terceros y golpearía de lleno a productores que, en la misma cadena comercial, operaron con empresas ahora afectadas por la falta de cobro. En el mercado de granos se sigue esperando la «normalización de la situación» con un cronograma de pagos que fue varias veces prometido. Sin embargo, a última hora del viernes los acreedores recibieron un e-mail de la empresa exportadora en la que cede la negociación de sus deudas a dos veedores de un grupo de bancos, los que tendrían el control sobre las tenencias del la firma.

Otro secreto a voces en el mercado de granos cuenta de
una empresa molinera que ya sería «administrada» por las entidades bancarias. También de origen familiar, dicha firma debió negociar con acreedores luego de una acumulación de deudas que siempre fueron negadas oficialmente aunque reconocidas por los operadores. Esta situación se da justo una semana después a que otro molino que supo estar en problemas, Morixe, anunciara la cancelación de la deuda con los bancos acreedores por un monto de 23 millones de dólares. Si bien pierde sus bienes (planta procesadora y acopios, entre otros) Morixe seguirá operando con base en Benito Juárez. La aceleración de la cancelación de deuda se debió a la necesidad de recortar costos por 3 millones de dólares anuales consecuencia de las altas tasas de interés que afectan a toda la cadena comercial.

Con este panorama incierto, las operaciones con granos tenderían a disminuir en el circuito habitual mientras crece la inquietud sobre el destino de la actividad.

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