Ya hubo ruptura de la cadena de pagos
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Las altas tasas de interés, impuestos nuevos que no pueden descargarse como pago de otros impuestos y deudas de arrastre generan un círculo vicioso en un sector que se asume en crisis. Plazos de pagos diferidos o postergados generan una intermitencia de problemas que ubican a algunas empresas al borde del default.
No obstante, el hermetismo resulta un atajo para los integrantes de la cadena comercial: el temor a la desaparición de históricos jugadores y la posibilidad de una mayor concentración de operadores plantearían un nuevo escenario para la actividad agrícola con un achicamiento del horizonte de negocios.
Dominó
Por otro lado, una importante firma exportadora de granos, que en volumen de operatoria supo ocupar el segundo lugar entre las más importantes del país ya acumula 15 días con cesación de pagos. El monto involucrado de las deudas a toda la cadena de comercialización superaría levemente u$s 200 millones, casi 4 veces las tenencias de la empresa, que posee un puerto (valuado entre u$s 40 y 50 millones) y poco más de una docena de acopios propios. La «caída» de esta firma provocaría un efecto dominó sobre varios acopiadores que recibieron mercadería como parte de encaje de negocios realizados por terceros y golpearía de lleno a productores que, en la misma cadena comercial, operaron con empresas ahora afectadas por la falta de cobro. En el mercado de granos se sigue esperando la «normalización de la situación» con un cronograma de pagos que fue varias veces prometido. Sin embargo, a última hora del viernes los acreedores recibieron un e-mail de la empresa exportadora en la que cede la negociación de sus deudas a dos veedores de un grupo de bancos, los que tendrían el control sobre las tenencias del la firma.
Otro secreto a voces en el mercado de granos cuenta de una empresa molinera que ya sería «administrada» por las entidades bancarias. También de origen familiar, dicha firma debió negociar con acreedores luego de una acumulación de deudas que siempre fueron negadas oficialmente aunque reconocidas por los operadores. Esta situación se da justo una semana después a que otro molino que supo estar en problemas, Morixe, anunciara la cancelación de la deuda con los bancos acreedores por un monto de 23 millones de dólares. Si bien pierde sus bienes (planta procesadora y acopios, entre otros) Morixe seguirá operando con base en Benito Juárez. La aceleración de la cancelación de deuda se debió a la necesidad de recortar costos por 3 millones de dólares anuales consecuencia de las altas tasas de interés que afectan a toda la cadena comercial.
Con este panorama incierto, las operaciones con granos tenderían a disminuir en el circuito habitual mientras crece la inquietud sobre el destino de la actividad.




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