12 de enero 2026 - 10:21

Offshore en Argentina: ¿más perforación ahora o nunca?

Mientras el Atlántico Sur acelera su exploración en países vecinos y en África, la Argentina enfrenta una decisión clave: transformar el conocimiento geológico acumulado en nuevas perforaciones o quedar rezagada en la carrera offshore.

La plataforma offshore Fénix frente a Tierra del Fuego es la sexta en entrar en producción en la cuenca más Austral del mundo.

La plataforma offshore Fénix frente a Tierra del Fuego es la sexta en entrar en producción en la cuenca más Austral del mundo.

El Atlántico Sur volvió a instalarse en el centro de la agenda energética global y la exploración offshore atraviesa un momento de definiciones. Argentina, Uruguay, el sur de Brasil y el margen africano comparten cuencas de frontera con rasgos geológicos comparables, pero los ritmos de avance son cada vez más desiguales. Según especialistas, la diferencia ya no está tanto en el potencial del subsuelo, sino en la capacidad de convertir datos técnicos en decisiones concretas de perforación.

Así lo plantea Sebastián Arismendi, profesor del Instituto de Energía de la Universidad Austral, quien advierte que el escenario actual muestra avances relevantes en la maduración de prospectos, pero también una brecha creciente entre los países que ya perforan y aquellos que aún dudan en hacerlo.

Argentina: más datos, menos pozos

Desde la adjudicación de bloques offshore en 2019, la actividad exploratoria en la Argentina se concentró principalmente en campañas de sísmica marina 2D y 3D y en la reinterpretación geológica regional. Si bien ese trabajo permitió reducir incertidumbres, la cobertura de información sigue siendo limitada a escala de cuenca, en especial en áreas de frontera como la Cuenca Argentina Norte (CAN), donde el sistema petrolero aún no está probado.

Bloques offshore YPF Mar Argentino

En ese marco, el pozo Argerich-1, perforado en 2024 por Equinor junto a YPF y Shell, marcó un punto de inflexión. Más allá de su resultado puntual, fue el primer test real del sistema petrolero offshore argentino en aguas profundas. “Argerich-1 fue un paso indispensable para calibrar modelos y redefinir la estrategia exploratoria”, señala Arismendi.

En contraste, el sur del país muestra avances más concretos. El desarrollo del proyecto Fénix en la cuenca marina Austral y la decisión final de inversión del yacimiento Sea Lion, en la cuenca Malvinas Norte, confirman que cuando el sistema está probado, las definiciones llegan con mayor rapidez. “En Malvinas Oeste persiste la incertidumbre, pero existe un sistema petrolero confirmado, lo que reduce riesgos relativos y acelera las decisiones”, explica el especialista.

Uruguay y Brasil aceleran, África marca el espejo

La dinámica regional refuerza esa lectura. En Uruguay, la exploración offshore de aguas profundas ingresó en una nueva fase: APA Corporation se comprometió a perforar un pozo exploratorio en el bloque OFF-6 hacia 2026–2027, mientras que Chevron asumió la operación del bloque OFF-1 y ENI ingresó como socio de YPF en OFF-5, tomando además la operación.

“Estos movimientos muestran un cambio claro: se pasa de evaluar información geológica a ejecutar perforaciones”, resume Arismendi.

En Brasil, el foco está puesto en la Cuenca de Pelotas, donde Petrobras, Shell y Chevron consolidaron posiciones exploratorias en el marco de la Oferta Permanente de la ANP. Shell ya anticipó su intención de perforar un pozo hacia 2028, apoyada en el mayor programa de sísmica 3D realizado hasta ahora en esa cuenca, liderado por TGS.

Del otro lado del Atlántico, el contraste es aún más contundente. En la cuenca de Orange, frente a Namibia, se perforaron más de diez pozos exploratorios y de evaluación desde 2022, con una elevada tasa de éxito. “La frontera africana se consolidó rápidamente porque hubo una secuencia sostenida de perforaciones. Eso es lo que todavía no ocurrió en el Atlántico Sur sudoccidental”, compara el académico.

Una decisión estratégica para la Argentina

Para Arismendi, el desafío argentino trasciende lo estrictamente técnico. “La exploración offshore requiere convicción, escala y paciencia. En cuencas de frontera, cada pozo -independientemente de su resultado económico- aporta información crítica para validar modelos y reducir incertidumbre”, sostiene.

La advertencia es clara: el éxito no se define por un pozo aislado, sino por la capacidad de sostener una estrategia exploratoria en el tiempo. En ese sentido, el momento actual aparece como decisivo. “Hoy el punto crítico es definir si la Argentina está dispuesta a continuar la exploración offshore con inteligencia y decisión, aprendiendo de lo que sucede en la región y también en el margen africano”, concluye.

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