Hoy se cumplen 30 años del debut de Soledad Pastorutti en el Festival Nacional de Folklore de Cosquín. En 1996, y con solo 15 años, la cantante santafesina se presentó por primera vez en el escenario de la Plaza Próspero Molina e hizo estallar al público con su energía, que contrastó con el clima conservador que dominaba el evento en ese tiempo.
30 años de Soledad: el día que revolucionó Cosquín revoleando su poncho
La cantante santafesina tenía 15 años y llegó al festival gracias al respaldo del público de la Peña Oficial y al padrinazgo artístico de César Isella.
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El próximo 31 de enero la cantante volverá a Cosquín para celebrar las tres décadas desde su debut con un recital extendido.
Para celebrar estas tres décadas, la artista regresará al escenario Atahualpa Yupanqui el 31 de enero con un concierto especial de larga duración. El show no tendrá el formato habitual de festival: estará dividido en varios bloques y recorrerá distintas etapas de su carrera. A continuación, conocé los detalles.
Se cumplen 30 años del primer show de Soledad en el Festival de Cosquín
“Mi presencia en Cosquín de ese año no fue a través del Pre-Cosquín sino de una voluntad popular. Popular entre comillas, porque era la voluntad de los asistentes de la peña oficial. Llegamos de la mano de César Isella, como le pasó a Mercedes con (Jorge) Cafrune… Un padrinazgo… En fin, otros tiempos, otra manera de vivir las cosas”, señaló Soledad en una entrevista con "La Voz", sobre su llegada al festival.
Aquella noche del 26 de enero de 1996, la artista santafesina fue presentada cerca de la medianoche y con una autorización inicial para interpretar una sola canción. Acompañada por músicos de su pueblo y su hermana Natalia, su actuación provocó una reacción inmediata del público, que pidió que continuara.
La respuesta popular obligó a extender la presentación y colocó a la joven en el centro de la escena folklórica nacional; en un contexto en el que el género atravesaba una etapa de estancamiento y repetición de figuras históricas en todos los eventos.
“Se me viene a la mente la charla previa con mi viejo antes de subir. Con Natalia no entendíamos de la importancia de subir ahí. Para nosotras era poder cantar un tema y después volver a casa. Para mi papá, y para toda la gente que había estado detrás de nosotras, era otra cosa”, detalló y continuó: “Mi papá nos explicó que debíamos darlo todo, que no tuviéramos miedo. Era una oportunidad irrepetible y teníamos que aprovecharla, ese fue el mensaje aunque con las palabras indicadas para una chica de 15 y otra de 13".
La polémica que generó Soledad al revolear por primera vez su poncho
Antes de salir al escenario, Mabel Ongaro, asistente de Julio Mahárbiz, el conductor del Cosquín, llevó a Soledad a una especie de oficina improvisada y le dijo: “Tenés un tema y no hagas revolear el poncho”. Esta última acción ya era su marca y había nacido de casualidad en un show cuando vio a un hombre mayor agitando la prenda en uno de sus recitales. "Tenían que cumplir una grilla muy pautada por la televisión", señaló la artista a "La Voz".
También recordó las palabras que recibió de su padrino artístico César Isella, que la agarró de los hombros y le dijo: “Poné ovarios”. Así, cerca de la medianoche, el animador la presentó: “Se llama… simplemente Soledad, que sea con toda la suerte”.
“Salí a matar”, contó "La Sole" y detalló: "Recuerdo que les dije a los músicos ‘Salteñita de los valles, el primer tema, tiene que estar pegado al segundo sí o sí, porque Nati tiene que cantar…’ Tampoco entendí por qué no arrancamos a dúo, ¿viste? Nos teníamos fe".
Y, de esta manera, "A Don Ata", la segunda interpretación, provocó el estallido y fue el fenómeno de esa noche. “Esa canción es sobre todo el punteo del comienzo”, dijo la santafesina.
De acuerdo a lo que detalla en una entrevista con "Clarín", la empezaron a ensayar juntas a dúo con Natalia porque la letra era tan larga que no le daba tiempo para cambiar de aire, entre frase y frase. Durante las noches previas en la peña oficial, la versión fue cobrando esa energía que encendió al público: “No se trataba de cantar sino de ir para adelante, a lo gringo”, señaló.
Es así como, contra toda advertencia, la presentación se coronó con el gesto de Soledad golpeando el poncho contra el piso, una y otra vez; a medida que el público revoleaba lo que tenía a mano. "La gente se volvió loca al punto de que Mahárbiz tuvo que pedirle que se tranquilice. Una noche realmente mágica”, concluyó.






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