23 de enero 2006 - 00:00

A un año de Cromañón, nuevos controles y también olvidos

Mar del Plata - El verano, tras la tragedia de Cromañón y boliches de luto en el país, la Costa Atlántica exhibía una tímida postal de fiestas electrónicas diurnas, pocos locales bailables habilitados y nuevas medidas de seguridad en recitales de rock. Un año más tarde, varios de esos cuidados en materia de prevención de desastres, ya incorporados en el público rockero o electrónico, se han ido diluyendo. En cambio, se han añadido nuevas medidas, para seguir demostrando -muchas veces «pour la galerie»- cómo las autoridades de cada distrito cuidan a sus visitantes.

Continúan viéndose en algunos grandes recitales como el Gessel Rock, pantallas gigantes indicando las salidas de emergencia, pero ya no se distribuyen los folletos del verano pasado, donde se informaba (también a padres) sobre medidas de seguridad. Tampoco hay tal obsesión por la incautación de material inflamable, aunque algo se controla. En la gran fiesta electrónica del año pasado donde Fat Boy Slim se había presentado en la playa de Mar del Plata ante una multitud,habían ingresado algunas bengalas pese al fuerte control. Y habían sido abucheadas enérgicamente en repudio unánime.

A tan sólo un año de la fiebre «anti-bengala», algunas fiestas nocturnas en la playa fueron ambientadas con nada menos que antorchas. La convocatoria se estimó en 3.000 personas para una carpa montada en una playa de Mar del Plata con capacidad para sólo 1.500, con lo que el resto se distribuyó por otros sectores, por caso, una alta estructura con piso de tablones de madera que, afortunadamente, resistió los saltos extasiados de la multitud.

A esa fiesta se ingresaba con la compra anticipada de tickets de 50 pesos, que también podían adquirirse en la puerta. Sorprendió la ausencia total de cacheo, control o detectores de metales, tan publicitados y supuestamente condición sine qua non para que un boliche pudiera abrir. Ocurre que con las grandes carpas y pistas de baile que emulan boliches, pero montados en los paradores playeros, todo requisito para habilitación se vuelve más difuso y endeble.

Los organizadores de fiestas electrónicas deberán tener en cuenta que la tendencia europea es la celebración completamente silenciosa, a donde todos los concurrentes llegan provistos de sus reproductores de música y auriculares.

Estarán más aislados y aturdidos que en el presente, razón por la cual los carteles y advertencias deberán ser mucho más visibles y claros.

Entre las novedades, la campaña
«Tenés derecho a tus derechos» que se realiza en el Gessel Rock consiste en un grupo de abogados voluntarios que circulan haciéndole saber al público cuáles son sus derechos en caso de ser detenidos por la policía. Otro dato peculiar fue la capacitación dirigida a «patovicas» realizada en San Bernardo, para instruirlos sobre prevención de enfrentamientos, por el que tantos han terminado en el hospital.

Las fiestas electrónicas masivas, sobre todo en estadios, han generado cuestionamientos por parte de autoridades marplatenses. Se oponen a utilizar el Polideportivo de la ciudad para ese tipo de fiestas «raves» porque, sostuvieron,
«fomentaba el consumo de drogas como el éxtasis». Hace una semana actuó en ese predio el DJ Sasha y se supo que habían mermado los controles con lo que hubo ingreso irrestricto de sustancias -en rigor es lo que ocurre siempre-. Eso sí, se jactabande la prohibición de ventade alcohol.

Sólo este fin de semana, se realizaron 5 importantes fiestas electrónicas en diversos puntos. El DJ argentino
Hernán Cattáneo, número 6 del mundo, se presentó en La Caseta de Mar del Plata, con 3.000 clubbers que bailaron hasta las siete y media de la mañana. El sábado en Punta del Este se realizó una nueva Fiesta Nokia desde las 17 y el mismo día en Mar del Plata actuaron los ingleses Circulation en la playa La Morocha. El domingo Cattaneo volvió a tocar, en Pueblo Límite de Villa Gessel, donde Junkie XL hará lo propio el 26 de este mes.

La movida electrónica en la costa también incluye, además de los «afer hours» donde se sigue bailando hasta las 12 del mediodía, «los afer beach», que arrancan en la playa a las 17, con DJs en vivo en los paradores de moda. Sólo este fin de semana estuvieron
Spitfire y DJ Paul en Metro Beach, mientras el rock tuvo su despliegue en playas con los recitales de «Arbol», en la Rock & Pop Beach, «Turf» en el Pepsi Music Arena de la misma playa, «Los Cafres» en el parador de La Red en Pinamar y «Divididos», en el Hípico de Pinamar.

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