29 de septiembre 2003 - 00:00

Actualidad

El mercado del arte argentino vive un momento de expansión, casi diariamente se inauguran nuevas galerías y espacios alternativos. Sin embargo, el fenómeno comienza a mostrar sus aspectos contradictorios. Sucede que tanto el éxito como el fracaso de las galerías depende de un coleccionismo que suele ser voluble a la hora de elegir y no pocas veces se deja llevar por las modas. Luisa Pedrouzo, que inauguró hace alrededor de dos años su galería de la calle Arenales con un gesto de triunfo, decidió cerrar el espacio cuando culminen las exposiciones de Gabriel Una de las obras del mexicano Francisco Toledo que se exhibirán a partir de mañana en el Centro Cultural Borges.

• Valansi y Claudia Fontes. Desde diciembre pasado hasta agosto de este año no vendió ninguna obra y solventa los gastos fijos, como catálogos y vernissages (que algunos galeristas cobran a los artistas) con sus ahorros personales. Los coleccionistas que le brindaron apoyo, entre otros Mauro Herlitzka o Ignacio Liprandi, dejaron de comprarle. Asegura Pedrouzo que ir a Arco le costó 20.000 dólares y no le sirvió para nada. Lamentablemente, se va a extrañar la labor de una galerista que supo presentar muy buenas exposiciones durante su breve gestión.

• El Museo Castagnino de la ciudad de Rosario inaugura hoy la segunda edición del seminario sobre capacitación en gestión, manejo de colecciones y diseño de exposiciones de bellas artes organizado por la Fundación Antorchas, el British Council y la Smithsonian Institution. El encuentro está dedicado a técnicos de museos seleccionados por concurso. Los profesores a cargo son Elaine Heumann Gurian, experta en museos y miembro de The Museum Group de EE.UU., Ernesto Gore, especialista en organizaciones, y Tam Muro, diseñador de exposiciones, que disertarán junto a varios especialistas argentinos. El seminario culminará en marzo de 2004 con el montaje de una exhibición que se asemeje a las anteriores experiencias en el Museo Etnográfico, el Museo Histórico Regional de la Colonia San José y el Museo de La Plata. La idea es montar una sala modelo para ejemplificar las condiciones que deben reunir las exhibiciones de arte. Gurian hablará sobre: «La función sigue a la forma: cómo los espacios de usos múltiples de los museos construyen comunidad».

El miércoles, el Centro Cultural Borges y la Embajada de México inauguran una muestra de grabados de Francisco Toledo, la segunda exhibición que llega a Buenos Aires del artista mexicano. Heredero del legado de Rufino Tamayo, Toledo indaga tanto en sus pinturas como en sus grabados el México profundo, arraigado a los mitos y las tradiciones de la cultura zapoteca. La muestra de su obra gráfica, integrada por 93 trabajos, constituye una retrospectiva de su carrera en este género y provienen del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca. Hace varias décadas Toledo comenzó a coleccionar grabados de Durero, Goya, Picasso, Klee,

Posada o Siqueiros, con el afán didáctico de mostrar al público de su país las obras de estos grandes maestros. Así, en 1988 convirtió su casa en el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca, museo donde exhibe su colección de más de 5.000 piezas. En los trabajos que presenta el Centro Cultural Borges, se percibe la influencia goyesca y picassiana y los temas dominantes son la muerte y el autorretrato.


• El último número de la revista «Ramona» trae un imperdible texto de Nicolás Guagnini. «Toda vez que el arte se vuelve cultura -dice el joven artista que reside en Nueva York-, hay un proceso de legitimación, con la consiguiente construcción de poder. Hubo Jacobys, Gumiers, Miliyos y Montequines en Atenas y en Esparta, (...) entre pompiers y vanguardistas, entre zulúes y pigmeos. Los que ocuparon el poder legitimador siempre fueron un poco justos y un poco arbitrarios, personalistas e ideológicos, jodidos y prohombres. Es la naturaleza del poder». La realidad que observa Guagnini, es que entretanto: «Grippo y Bony se pusieron el sobretodo de madera sin que un solo texto fundante analizara sus producciones», y que Bobby Aizemberg «tocó el arpa un quinquenio para que un volumen de mediano grosor atestiguara su misterio», pero que cuando entra a tallar el tema de «los mecanismos de legitimación y los puntos de vista de los curadores, la tinta corre y llega al río». Guagnini será el curador de una muestra de la próxima muestra de Aizemberg en Ruth Benzacar.

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