31 de marzo 2005 - 00:00

Algunos recelos en el Festival de teatro sureño

Villa Regina - Además de participar en el XX Festival Nacional del Teatro que se realiza en Río Negro, los elencos se relajan y se animan a la otra fiesta, la nocturna. Surgen espectáculos de varieté fuera de programa, en cenas de madrugada luego de la maratón teatral y los restoranes se convierten en improvisadas discotecas. La organización se aceita de a poco pero también aparecen algunas sombras que no oscurecen del todo pero igualmente empañan.

Se volvió a discutir sobre los siempre cuestionados criterios de selección. Antiguamente se elegía a las obras por puntaje, sin la obligación de que absolutamente todas las provincias estuvieran representadas. Luego se pasó a los concursos donde todas y cada una de la provincias debían tener su lugar, lo que implicó mayor federalismo pero cierta caída en el nivel general.

Son varios los que se quejan alegando una dictadura del federalismo, que promueve la convivencia de espectáculos de dispar calidad. Por primera vez en veinte años se resolvió el traslado a tres corredores de una misma provincia. Originalmente se realizaba en Buenos Aires, luego pasó a capitales provinciales y el año pasado se eligió la santafecina Rafaela. Esta vez las ciudades son tres, Villa Regina, Cipolletti y General Roca, separadas por más de 15 kilómetros una de otra, lo que complica no sólo la logística sino el feedback entre directores y dramaturgos que pocas veces logran cruzarse. Por otra parte, los elencos que desean trasladarse, varias veces deben procurarse ómnibus de linea con horarios restringidos que hasta los dejaron varados hasta las 6 de la mañana.

En materia de espectáculos, la noche de Villa Regina estuvo signada por la locura encarnada en mujeres desesperadas. En «Galletitas de agua», de un grupo de San Luis, dos amigas con trastornos psíquicos se obsesionaban con un concurso televisivo que las insta a ergullir la mayor cantidad de galletas sin tomar agua. En la versión de «Medea» del grupo rosarino Punto Cero, la locura está al servicio de la asesina creada por Eurípides. En la primera obra, las mujeres angustiadas carecen de familia y se alienan en un espacio sin mas que un paraguas y un telefono para llamar a la televisión. En la segunda, el lazo familiar entre las mujeres está mediado por la psicosis de Medea, que guarda sus crímenes en la heladera. En «Galletitas de agua» las mujeres no tienen nada y buscan tenerlo todo. En «Medea» las mujeres lo tuvieron todo y se quedaron sin nada.

La Fiesta del Teatro transcurre con buena afluencia de un público que, sin tener fuerte tradición teatral y muchas veces ajeno a los espectáculos que presentan los grupos de la zona, se entusiasma más con la oferta heterogénea y la comparación. «Cuando el público tiene tanta variedad de todo el pais se entusiasma y responde», comentaba el elenco de General Roca, «pero los grupos locales que presentamos obras todo el año no tenemos tan buena respuesta y para amortizar el gasto de producción debemos salir de gira».

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