“La pandemia nos atravesó, este es un momento bisagra, con una crisis profunda en muchos niveles de la que saldrán cosas nuevas”, dice Ana Frenkel, quien creó en pandemia su nuevo espectáculo “Grub”, que puede verse en El Cultural San Martín, donde fue artista en residencia en 2021 y que con esta producción recibió el premio del Banco Ciudad a las artes escénicas del CTBA.
Ana Frenkel: “Grub”, ola danza como sanación
Un espectáculo gestado durante la pandemia, como bálsamo para recuperarse de ella.
-
AC/DC se despidió de Argentina: más de 200 mil personas disfrutaron de los shows en River Plate
-
La segunda temporada de una serie sobre una de las argentinas más relevantes para la política mundial ya se encuentra disponible en Prime Video
ana Frenkel. “A través del movimiento llegamos al espectador”.
Cofundadora de El descueve, Frenkel hizo numerosos trabajos en dirección coreográfica para teatro, cine, video, TV y publicidad, entre ellos Fuerza Bruta. “Grub”, que se presenta viernes y sábados a las 21.30, es un recital de danza con codirección de Carolina Borca y elenco integrado por los bailarines Ares Barrios, Lucía Cuesta, Nahuel Delgado, Felipe Figuera y Vicky Machta. Dialogamos con ella.
Periodista: ¿De qué trata el espectáculo, qué temas aborda?
Ana Frenkel: Habla sobre la alegría, pero no en el sentido vacío, que puede parecer algo hueco, hablo de la vitalidad y la fuerza. Se llama Grub porque está basado en el tempo del cuerpo y la música, ese el pulso puro. Se generó en pandemia y nace del deseo de alentar a las personas y desde de lo que para mi es tan visceral como la danza, una disciplina que tomo como expresión teatral. Buscamos llegar al espectador a través del movimiento.
P.: ¿Cómo comenzó con el espectáculo hasta convertirse en lo que es hoy?
A.F.: Venía trabajando con mi hijo que es músico, me invitó a participar desde la coreografía y concebimos una obra a la manera de los recitales, para rockearla, ese espíritu tribal que fue como un resistir durante la pandemia y hoy son esas ganas de salir. Estábamos apagaditos y proyectamos el espectáculo al que se sumó un equipo de muy jóvenes bailarines. Buscamos una obra que mueva la tierra. Con Diego Vainer pensamos en la música como pulso vital desde que empieza hasta que termina, como el corazón, y eso delineó el eje motriz. Fuimos construyendo esto por zoom, en invierno, y luego nos juntamos cuando se pudo. Se llegó a una obra muy redonda porque armamos la música junto con las escenas, es muy abstracta, es como si fuese una obra musical, con los cinco bailarines que representan ese pulso, ese aliento, no puedo contar el argumento porque es muy sensorial. Hay una triada entre música, luz y cuerpos, está todo ahí. Siento que es algo muy propio, que muchas veces dirijo a otros y esta vez fui a un lugar muy primario.
P.: ¿En qué otros aspectos la pandemia le dio ventajas a la hora de crear el espectáculo?
A.F.: Me facilitó ese tiempo para reflexionar y surgió la necesidad de activar hacia un lugar donde esa tristeza y dolor se transformaran en otra fuerza. El arte y la cultura dan la posibilidad de transformar. No es negar la muerte o la enfermedad, algo que estaba fuerte en esos tiempos y que en definitiva forman parte de la existencia. Pero es hurgar en lo poético, no desde un lenguaje literal. Por otra parte hay algo de lo que estamos acostumbrados a consumir a través de los medios y redes que tiene que ver con el miedo, se recibe mucha información de situaciones complejas que atemorizan sin un aliento al deseo y la esperanza, algo puede darse vuelta y generar cosas buenas. Los jóvenes naturalmente tienen ese espíritu. El arte abre nuevas versiones de uno mismo, en mi caso son la música y la danza, que llegan directo a la emoción.
P.: ¿Qué implicó en el proceso creativo haber sido artista en residencia del Cultural San Martín y el premio del Banco Ciudad del CTBA?
A.F.: Nos dio la posibilidad de estar ahí investigando dos veces por semana, y el premio fue clave, gracias a eso pudimos hacerlo. No ganamos plata pero se pudo llevar a cabo. Es un acto de la creación propia que nace de la nada y ese apoyo es todo. Y cuando el público viene ahí empieza a dar su ganancia.
P.: ¿Cómo ve a las nuevas generaciones?
A.F.: Tengo esperanza, tienen una mirada a la que hay que acoplarse, mucho más limpia de un montón de cosas. La escena cultural es diversa aquí desde siempre, hay mucho haciéndose, soy más de ir a ver música o teatro que danza, amo la danza pero no consumo tanto. Estamos en un lugar del mundo contundente a nivel creatividad y después de la pandemia vamos a tener que acomodarnos a lo que queremos contar porque hay relatos que parecen obsoletos.



Dejá tu comentario