Caballos al
galope, una
las obsesiones
de Ulpiano
Checa, gran
dibujante
español
comparado
con Goya y
Picasso, cuyas
obras podrán
verse en el
Museo de
Bellas Artes.
El jueves 9 y con la presencia de importantes personalidades de la cultura española, se inaugura en el Museo Nacional de Bellas Artes una muestra antológica de Ulpiano Checa que acaba de exhibirse en el Cabildo de Córdoba y en el Museo Juan Carlos Castagnino de Mar del Plata. Nacido en 1860 en Colmenar de Oreja, comunidad cercana a Madrid, es considerada una figura destacada de la pintura del siglo XIX y la crítica internacional lo ubica, junto a Goya y Picasso, entre los cinco maestros del dibujo español. Estudió en la famosa Escuela de San Fernando de Madrid y también en Roma donde pintó «La Invasión de los Bárbaros» por el que obtuvo en 1887 la Medalla de Primera Clase en la Exposición Nacional de Bellas Artes, cuadro que fue adquirido por el Estado español y en 1939 destruido por un incendio. En Roma se documentó acerca de la vida en los circos y las carreras de cuadrigas así como las batallas navales, «Naumaquia», óleo sobre lienzo, representa la lucha en el circo romano, inundado, naves repletas de hombres que pelean como los gladiadores, a muerte.
Angel García, director del Museo Checa y curador de la actual exposición, relata que películas como «Ben-Hur», «Gladiador», las superproducciones de Hollywood de las décadas del '50 y '60 basan su escenografía, vestuario y otras caracterizaciones en su pintura. Una de sus obsesiones fue pintar el movimiento de grandes masas, el galope de los caballos que avanzan sobre el espectador, un tema recurrente a lo largo de su vida pictórica.
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Consagrado como pintor de composiciones históricas se dirigió a París con el propósito de ampliar su horizonte artístico, allí encontró la fama y se casó con la argentina Matilde Chayé Courtez con la que tuvo cuatro hijos.
En 1900 escribió «Tratado de Perspectiva» y obtuvo un importante premio por «Los Ultimos Días de Pompeya», óleo sobre lienzo de 5 x 3.75 m. que se encuentra en el Museo que lleva su nombre y que refleja la desesperada huída de sus habitantes. Con este cuadro se despide de la pintura histórica considerada entonces en decadencia. En España pintó paisajes así como escenas costumbristas y se sentía feliz entre la gente de su pueblo natal donde realizó murales para la iglesia parroquial pero París era el centro de su vida artística y familiar.
Vino por primera vez a la Argentina en 1905 y realizó retratos a destacadas personalidades del país y vuelve en 1906 para cumplir compromisos pictóricos, entre ellos, el retrato ecuestre «General Mitre, Presidente de la República». Esta obra pertenece al patrimonio del Museo Mitre y ha sido restaurada por expertos del Museo Nacional de Bellas Artes, gasto solventado por el Ayuntamiento de Colmenar de Oreja para integrar la última parte de esta muestra itinerante como un homenaje en el centenario de su muerte.
Al regresar a Francia su pintura se volvió más luminosa y libre, hecho que se acentuó al conocer Argelia cuyos exóticos paisajes lo deslumbraron.
Falleció en la Landas francesas en 1906 a los 55 años y sus restos se encuentran en su pueblo natal. Dinamismo, luminosidad, trazo suelto, blancos resplandecientes, nubes que se arremolinan vertiginosamente, escenas de conjunto, ricos empastes, son algunas características de este artista que cultivó todos los géneros de su tiempo y que pueden apreciarse a través de las 41 obras expuestas que comprenden óleos, acuarelas, dibujos, grabados y esculturas, 34 pertenecientes al Museo Checa y las restantes a museos e instituciones argentinas. Clausura el 19 de Marzo. • En la sede del Archivo y Museo Históricos del Banco de la Provincia de Buenos Aires (Sarmiento 362) se exhibe «Humor, Tango y Jazz» de Enrique Gorla. Nacido en Rosario (1929), cursó estudios de arquitectura en la Universidad de Buenos Aires. Como artista autodidacta, su actividad abarca la de dibujante, grabador, humorista, diseñador de alhajas y ceramista. Fue colaborador, entre otras publicaciones argentinas y extranjeras, de «Gente», «Primera Plana», «Análisis», y en este diario, donde su lápiz incisivo no exento de humor familiarizó al lector con términos hasta entonces propios de especialistas. Gorla pertenece a esa raza de los que llevan el tango y el jazz en el alma, puede pasar de «Estercita, hoy te llaman Milonguita» a «Los Gatos del Cotton Club», retratar al guapo cantor y a Duke Ellington sin repetir esquemas, con un lenguaje personal pero que reconoce haber abrevado en los expresionistas alemanes. El dibujo es a veces esquemático, una cabeza -cuerpo que remata en un sombrero de alta copa, otras, barroco para el movimiento de instrumentistas y bailarines. La muestra incluye colaboraciones en los medios mencionados además de originales inéditos de obras en color y constituye un recorrido nostálgico, por momentos amargo e irónico, acerca de los vaivenes políticos y económicos de nuestro país. Hasta el 10 de febrero.
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