El Teatro Colón inauguró una nueva edición del Festival musical armado alrededor de la estrella del teclado Martha Argerich, figura aglutinante en cualquier lugar del mundo. La artista ya mostró su arte en Salta y Córdoba, tiene varias presentaciones en su propio Festival, y cierra su periplo en la tradicional Semana Musical Llao Llao en Bariloche.
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El «Concierto N° 3 en Do Menor Op. 37» de Beethoven permitió reencontrar el arte de la artista. Su sonido inconfundible, su identidad, su portentoso talento llevan a que ese mismo piano que se escucha dos o tres veces por semana suene diferente, como si el temperamento de la gran artista lo despabilara, como si todos los matices dormidos despertaran ante su estímulo. En sus manos, Beethoven recupera su estatura colosal.
En la sesión inaugural se presentaron los festejados Capoucon: Renaud con su violín Stradivarius, y Gautier con un estupendo violoncello del Siglo XVIII; ambos fueron protagonistas de una memorable versión del «Doble Concierto en La Menor Op. 102» de Johannes Brahms. Virtuosismo y fina musicalidad en ambos fue la marca sorprendente, que rubricaron en un «encore» deslumbrante. También la Argerich, con su generosidad, agregó una página de Johann Sebastián Bach con una portentosa dinámica que trajo como imágenes los dibujos de Escher y el teorema de Goedel. La directora brasileña Ligia Amadio, al frente de los filarmónicos, se acercó lo mejor que pudo a la altura de tan nobles solistas. Abel López Iturbe «Festival Martha Argerich», Orquesta Filarmónica de Buenos Aires. Dir.: L. Amadio. Obras de Beethoven y Brahms. (Teatro Colón).
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