25 de julio 2001 - 00:00

Arquitectos que hicieron época en Bellas Artes

Palacio San Martín.
Palacio San Martín.
(24/07/2001) El arquitecto británico Eustace Lauriston Conder (1863-1935) se instaló en Rosario en 1888, y diez años más tarde en Buenos Aires. Arquitecto del Ferrocarril Central Argentino (luego, Mitre), diseña unas 40 estaciones para esa línea, incluida la de Retiro, habilitada en 1915, cuyo monumentalismo es compensado por una noble fachada y por ágiles interiores.

Esta obra donde la arquitectura (el enorme vestíbulo central, las oficinas y los locales) se combina armoniosamente con la ingeniería (los andenes y sus eximias bóvedas de hierro), sin que ninguna avance sobre la otra, desfigurando el partido, quedó inconclusa: debía extenderse hacia la esquina de avenida Del Libertador y seguir por ella hasta la altura de Esmeralda, reiterando las arcadas y el aventanamiento, con el agregado de dos pequeñas torres.

El edificio fue continuado por la avenida Ramos Mejía, y sólo unos 50 metros por Alem, entre 1950-'52, para sede de la empresa Ferrocarriles Argentinos, pero en un estilo totalmente extraño al original, aunque lleva unas tardías mansardas con techos de pizarra. Hemos querido señalar estas obras por el rescate de las terminales Retiro, Constitución y Once, en obra en este momento.

Conder proyectó, además, la sede del Ferrocarril Central Argentino (1901), en Bartolomé Mitre y Alem (luego, Banco Nacional de Desarrollo), y el Hospital Británico, en Perdriel 74, más tarde reformado. Alrededor de 1920 se incorporan al estudio otros dos británicos, Sidney Follett y Horace Farmer. Una de sus obras mayores es la ampliación de las grandes tiendas Gath y Chaves, en la esquina NO de Florida y Perón, concluida en 1929 y hoy ocupada por una entidad bancaria. El primer edificio, sito en la esquina SO, había sido proyectado por Fleury Tronquoy y se inauguró en 1914, ensanchándoselo en 1918. (Remodelado por dentro y por fuera en la década del '70, es ahora sede de otro banco.)

Conder, Follett y Farmer proyectaron una veintena de sucursales de Gath y Chaves en todo el país; la de Rosario (1928) se construyó en tiempo récord (entonces y hoy): seis meses. En setiembre se podrán ver los originales del estudio Follett en el Museo Nacional de Bellas Artes.

El inglés Chambers (1868-1930) viene a la Argentina en 1896, y vuelve a su tierra hacia 1926; el neoyorquino Thomas (1878-1961), graduado en el Pratt Institute de Brooklyn, llega a la Argentina en 1905 y se asocia con él poco después. De su numerosa lista de obras citaremos la estación ferroviaria de La Plata, en Avenida 1 y Diagonal 80, con su airosa cúpula y sus pórticos laterales; la tercera terminal de Constitución (1925-'32), del entonces Ferrocarril Sud, luego Roca, profusa en cúpulas y mansardas (la segunda, habilitada en 1887, había sido realizada por el estudio británico Parr, Strong & Parr; algún sector de ella, en Lima Oeste y Brasil, subsistió en la nueva construcción); y la casa central del Banco de Boston (1921-'24), en Diagonal Norte - Florida - Bartolomé Mitre, en cola-boración con el estudio norteamericano York & Sawyer. Hoy está reciclada por el Estudio Hampton - Rivoira. La fachada de este inmueble toma inspiración de tres edificios españoles: el convento de San Marcos (León), la Librería de la Catedral (Santiago de Compostela) y el Hospital de la Santa Cruz (Toledo).

Pero el arquitecto descollante del primer cuarto de siglo en la Argentina fue
Alejandro Christophersen (1866-1946): la cuantía y excelencia de su obra, de un oficio seguro y una imaginación refinada; su intensa labor de docente y teórico, y su infatigable actividad en los organismos sectoriales (Sociedad Central de Arquitectos, Banco Hipotecario Nacional), denotaron una personalidad fuera de lo común, admirada en su época y estudiada hoy por igual. Había nacido en Cádiz, donde el padre desempeñaba el Consulado de Noruega, su país.

Se graduó en la Real Academia de Bellas Artes de Bruselas, y vino a la Argentina en 1888 con su título bajo el brazo: iba a morir aquí, al cabo de más de cincuenta años de una exitosa carrera, que fue su aporte invalorable a la tierra que siempre amó. Se le tiene por el ecléctico de los eclécticos; sin embargo, la presencia del estilo borbónico de sus comienzos nunca abandonó del todo las creaciones de
Christophersen, quien fue receptor de una de las menciones especiales en el certamen de 1895 para la nueva sede del Congreso nacional.

Muchos de los edificios levantados por
Christophersen han desaparecido. Pero también son muchos los que todavía rinden testimonio de su arte. Uno de ellos es la tercera sede de la Bolsa de Comercio, que se extiende por la avenida Alem, Sarmiento (acera Norte) y 25 de Mayo, y que data de 1916: la amplitud de la avenida Alem y los espacios abiertos sobre su acera este ofrecen una digna perspectiva a la fachada principal de la Bolsa.

La arquitectura religiosa también le interesó a
Christophersen. Empecemos por decir que tuvo a su cargo la adecuación de los planos de la Iglesia Ortodoxa Rusa de la Santísima Trinidad, en Brasil 315, debidos a M.T. Preobrazensky, ocupándose también de la dirección de las obras (1898-1901). Diseñó las capillas de la Santa Unión, en Esmeralda 739 y en Almirante Seguí 921 (Caballito); la parroquia de la Natividad de María Santísima, en San Antonio 555; la Iglesia Noruega, en Avenida Huergo 1267, de sobrio porte volumétrico y nobles materiales, utilizados con severidad; y la Basílica de Santa Rosa de Lima (1934), en Avenida Belgrano y Pasco, de reminiscencias románico-bizantinas quizá despertadas por la del Sacre Coeur, de París (1875-1914, del arquitecto Paul Abadie), aunque sus partes internas revelan la maestría del autor, y la resolución formal y estructural de la cúpula.

Sin embargo, las casas particulares son las que concentraron la mayor producción de
Christophersen. Dos de ellas: Cerrito 1250, sede hoy del Centro Argentino de Ingenieros; Libertad 1264, que data de 1903 y es ocupada desde hace tiempo por el Círculo Italiano. Pero la más recordada, sin duda, es la que diseñara para Mercedes Castellanos de Anchorena, en Arenales desde Esmeralda hasta Basavilbaso (1909), rebautizada Palacio San Martín cuando pasó a ser sede del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto. La Cancillería funciona, desde hace tres años, en el edificio de Arenales esquina Esmeralda diseñado por Aizenstat, Rajlin, Dodero, Levinton Arquitectos Asociados y quedaron algunas oficinas en el Palacio San Martín, que sigue prestando sus salones para ceremonias diplomáticas y conferencias.

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