25 de julio 2001 - 00:00
Arquitectos que hicieron época en Bellas Artes
-
La Justicia desestimó la demanda de Blake Lively contra Justin Baldoni por acoso
-
Tini Stoessel habló de las causas de su pelea con Emilia Mernes: "No tiene que ver con un embarazo que perdí"
Palacio San Martín.
Pero el arquitecto descollante del primer cuarto de siglo en la Argentina fue Alejandro Christophersen (1866-1946): la cuantía y excelencia de su obra, de un oficio seguro y una imaginación refinada; su intensa labor de docente y teórico, y su infatigable actividad en los organismos sectoriales (Sociedad Central de Arquitectos, Banco Hipotecario Nacional), denotaron una personalidad fuera de lo común, admirada en su época y estudiada hoy por igual. Había nacido en Cádiz, donde el padre desempeñaba el Consulado de Noruega, su país.
Se graduó en la Real Academia de Bellas Artes de Bruselas, y vino a la Argentina en 1888 con su título bajo el brazo: iba a morir aquí, al cabo de más de cincuenta años de una exitosa carrera, que fue su aporte invalorable a la tierra que siempre amó. Se le tiene por el ecléctico de los eclécticos; sin embargo, la presencia del estilo borbónico de sus comienzos nunca abandonó del todo las creaciones de Christophersen, quien fue receptor de una de las menciones especiales en el certamen de 1895 para la nueva sede del Congreso nacional.
Muchos de los edificios levantados por Christophersen han desaparecido. Pero también son muchos los que todavía rinden testimonio de su arte. Uno de ellos es la tercera sede de la Bolsa de Comercio, que se extiende por la avenida Alem, Sarmiento (acera Norte) y 25 de Mayo, y que data de 1916: la amplitud de la avenida Alem y los espacios abiertos sobre su acera este ofrecen una digna perspectiva a la fachada principal de la Bolsa.
La arquitectura religiosa también le interesó a Christophersen. Empecemos por decir que tuvo a su cargo la adecuación de los planos de la Iglesia Ortodoxa Rusa de la Santísima Trinidad, en Brasil 315, debidos a M.T. Preobrazensky, ocupándose también de la dirección de las obras (1898-1901). Diseñó las capillas de la Santa Unión, en Esmeralda 739 y en Almirante Seguí 921 (Caballito); la parroquia de la Natividad de María Santísima, en San Antonio 555; la Iglesia Noruega, en Avenida Huergo 1267, de sobrio porte volumétrico y nobles materiales, utilizados con severidad; y la Basílica de Santa Rosa de Lima (1934), en Avenida Belgrano y Pasco, de reminiscencias románico-bizantinas quizá despertadas por la del Sacre Coeur, de París (1875-1914, del arquitecto Paul Abadie), aunque sus partes internas revelan la maestría del autor, y la resolución formal y estructural de la cúpula.
Sin embargo, las casas particulares son las que concentraron la mayor producción de Christophersen. Dos de ellas: Cerrito 1250, sede hoy del Centro Argentino de Ingenieros; Libertad 1264, que data de 1903 y es ocupada desde hace tiempo por el Círculo Italiano. Pero la más recordada, sin duda, es la que diseñara para Mercedes Castellanos de Anchorena, en Arenales desde Esmeralda hasta Basavilbaso (1909), rebautizada Palacio San Martín cuando pasó a ser sede del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto. La Cancillería funciona, desde hace tres años, en el edificio de Arenales esquina Esmeralda diseñado por Aizenstat, Rajlin, Dodero, Levinton Arquitectos Asociados y quedaron algunas oficinas en el Palacio San Martín, que sigue prestando sus salones para ceremonias diplomáticas y conferencias.




Dejá tu comentario