Arquitectura argentina en foro de Costa Rica

Espectáculos

En esta sección hemos hablado ya de reconocidos maestros de la arquitectura argentina, como Clorindo Testa, Justo Solsona, Mario Roberto Alvarez, y ahora se impone destacar la trayectoria de singulares arquitectos de la generación intermedia de este país.

En su ejercicio profesional ininterrumpido, han abarcado muchos aspectos de la arquitectura, la planificación y el desarrollo urbano; con clientes públicos y privados, interviniendo con ellos a través de equipos de trabajo, desde el inicio de las ideas, hasta la realización de las obras. Siguiendo estos lineamientos, el estudio de Enrique Cordeyro ha proyectado y concretado recientemente el nuevo plan de extensión urbana para Cariló, en 70 hectáreas linderas al casco actual con modelos territoriales acordes al nuevo sistema vacacional. Proyecto que, entre otros, ha motivado la revisión de las viejas leyes y ordenadores urbanísticos por parte de los municipios y la provincia.

También en esta dirección del campo urbano, el Plan de Reordenamiento Territorial para la Universidad Austral y el Hospital Austral en Pilar; el desarrollo integral de Chacras de la Cruz en Capilla del Señor; Villa Olivos, barrio privado en Escobar; las urbanizaciones Don Enrique y La Loma, para asentamientos residenciales con áreas comerciales, en Luján; y actualmente el Parque Tecnológico y de Investigación anexo a la Universidad Austral.

Sobre este tema, el arquitecto Cordeyro y sus dos colaboradores (los arquitectos Marino Cippitelli y Martín Nicoletti) han subrayado en diversas ocasiones la necesidad de la implementación de planes urbanos sustentables y de crecimiento ordenado. En proyectos para edificios de viviendas multifamiliares abordaron las problemáticas del tejido de la ciudad entre medianeras y del entorno espacial suburbano: sólo en la nueva zona de Palermo Hollywood están construyendo cinco edificios.

El Estudio Cordeyro ha recibido premios y reconocimientos en concursos nacionales e internacionales, entre ellos, el último Premio La Nación a la Joven Generación en el año 2005. En el departamento de Artes Visuales de la New York University en el año 2002, el Premio Ventanas al Futuro para arquitectos hasta 45 años. Las ciudades existen por sí mismas, van adquiriendo vida propia y suceden hechos que marcan los lineamientos a seguir. El proyectista no puede ponerse en contra de ese crecimiento porque, por alguna razón, sobreviene de una determinada manera; y por eso este Estudio ha tomado decisiones para acompañar y optimizar el uso de las obras que diseñan. La parcela objeto del proyecto Cariló tiene innumerables ventajas: es la única que no tenía un destino preestablecido, adyacente al casco urbano actual con 500 metros de costa, posee toda la forestación que el fundador de la ciudad reservó para sí mismo y en el sitio a intervenir, se encuentra la vivienda original de la familia propietaria de la tierra.

La mayoría de la gente ya no veranea en una casa propia, sino en hoteles o aparts durante menos tiempo, pero con condiciones de confort más elevadas. El cambio del modelo de vacaciones influye no sólo en la estructura urbana sino también en los usos de la tierra. Hace poco tiempo atrás, en un terreno de dos mil metros cuadrados se levantaba una casa; hoy se construye un hotel o apart, que en lugar de alojar una familia, alberga 25 ó 30. Esta situación requiere un manejo muy prolijo de la densidad: cómo llegar y salir, cómo estacionar los autos, como intervenir la disponibilidad de espacios y usos, así como el equipamiento urbano básico hasta llegar al estudio de las plantas y filtros naturales para mitigar la polución sonora.

También contemplaron las barreras físicas al desarrollo -el mar, vías, clubes, canchas de golf, el centro comercial, las actividades económicas y las relaciones funcionales con otras aglomeraciones cercanas que constituyen el sector norte de la oferta costera.

El proyecto significa un nuevo modelo territorial, que implica lotes del tamaño adecuado para hoteles o aparts. Por ello detallaron ordenadores urbanísticos, normas sobre alturas máximas de edificios, densidad de habitantes por área, retiros obligatorios, estacionamientos, y otras condiciones que hicieran más amigables la Ciudad.

En la extensión urbana proyectaron un distrito de equipamiento playa, con un acceso más amplio, buscando que los turistas no se concentraran en un único lugar como sucede actualmente, sino buscando un uso más racional de la playa y mejor distribuido geográficamente. También proyectaron más bulevares, entre ellos la avenida Constancia, para lograr vistas al mar.

Este proyecto de Cordeyro integra un conjunto de 15 urbanizaciones del país que se van a mostrar la semana próxima en la Universidad Veritas en San José de Costa Rica en el contexto de un foro internacional. No son un tema lírico circunscripto a la ilusión o a la utopía, es una urgencia conectada con los avances de la ciencia y los adelantos de la tecnología, y el diseño actuales.

La arquitectura no puede olvidar que sólo a partir de la comprensión de las contradicciones y los choques de nuestro tiempo, hallaremos la salida de este «malestar de la cultura» -en términos de Freud- que hoy sufrimos. La arquitectura debe, pues, tomar nota de lo no terminado, lo no dicho, lo no querido, lo no previsto, lo no común, lo (aparentemente) no racional, para que su vasto poder actúe a favor de las nuevas ciudades ( propuesta de este encuentro).

El tema del último congreso de la Unión Internacional de Arquitectos (UIA) en Estambul del año pasado, subrayó la necesidad de considerar la incidencia de los factores políticos y económicos así como la importancia de la cultura en las nuevas ideas urbanas. Por eso es importante subrayar estas propuestas de los arquitectos jóvenes, en un momento donde asistimos a la casi destrucción de ciudades en la mesopotamia asiática. En la declaración de Estambul, el presidente de la UIA brasileña, Jaime Lerner, planteó su esperanza de que «se terminara la antinomia de un norte rico y un sur pobre». Siguiendo esa filosofía, lo que están tratando de llevar a cabo nuestros arquitectos jóvenes -y por eso estamos citando como modelo a este arquitecto de 45 años- es que, a través del urbanismo y la arquitectura, proponen la articulación, con políticos y desarrolladores, de nuevos espacios que confirmarán el poder de la arquitectura como el más duradero, social y en consecuencia, más vigoroso catalizador entre las obras de arte.

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