22 de agosto 2000 - 00:00

"ASALTAR LOS CIELOS"

E sta es la biografía ejemplar de una vida desperdiciada: la de Ramón Mercader, el asesino de Trotsky. Por lo común, las películas biográficas, sean documentales o ficcionales, hacen el elogio de sus personajes. Y, ciertamente, aquel hombre tenía varias cualidades elogiables, como su enorme inteligencia, su empeño y fidelidad, y su porte seductor. ¿Pero cómo es que, en plena juventud, eligió arruinar su vida, pasar años y años de cárcel, y llevar para siempre el estigma de haber matado a un viejo por la espalda?
«Asaltar los cielos» elogia aquellas cualidades, y se hace esas mismas preguntas. Para contestarlas, sus autores, los documentalistas José Luis López Linares y Javier Rioyo (este último ya conocido entre nosotros como libretista del programa periodístico «El perro verde») removieron literalmente mar y tierra.
En un trabajo apasionante, viajaron por España, Rusia, Francia, México, Norteamérica y Cuba, revisaron todo lo posible los archivos fílmicos y periodísticos de esos países, retomaron los mismos caminos de la familia
Mercader, desde el bienestar de comienzos del siglo XX hasta los últimos años en el anonimato vergonzoso de un edificio moscovita, revivieron las veladas del líder ruso con Frida Kalho y Diego Rivera, y entrevistaron a Guillermo Cabrera Infante, Manuel Vázquez Montalbán, y mucha otra gente aun más interesante, aunque menos conocida. Con decir que hasta encontraron al guardaespaldas norteamericano de Trotsky, un personaje realmente fuera de serie, y la vinculación de la cantante Sarita Montiel con todo esto.

Análisis

Del análisis de semejante material, que abarca desde el fin del dominio español en Cuba hasta el destape rockero en Barcelona, los autores no sólo hicieron la historia de cómo se preparó uno de los crímenes políticos más famosos del siglo XX, sino que también -y esto es lo más valioso-hicieron la historia de una familia, y de una generación entera, finalmente engañada, la de aquellos españoles que pretendieron «asaltar los cielos», costara lo que costare, y fueron pagando por ello desde niños.

Es decir, no sólo el individuo tristemente famoso, sino su contexto, el espíritu de su época, y sus reflejos en tantos otros fanáticos de la muerte, que en el mundo hay.
La exposición siempre bien hilvanada de un material riquísimo, el relato siempre claro y atrapante, a veces en la voz de Charo López, la agudeza sustantiva de los textos, la amarga reelaboración de ciertos temas musicales, y el último plano, de una ironía luminosa (y tan humanamente lógica y anti-épica), conforman ciertamente una obra mayor en la historia del cine documental. Ultima ironía, el asesino fue impulsado por alguien peor que Stalin. En efecto, la obra también habla sobre la inconveniencia de ciertas influencias maternas.
Otras obras del mismo dúo:
«A propósito de Buñuel», «Así que pasen cien años» (sobre Lorca) y «Extranjeros de sí mismos».

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